Escenario

La máquina del tiempo sí funciona 

Desde los primeros acordes del chelo de Paulo Alvarado, lo sabíamos: era la canción Alto al fuego con la que arrancaba el concierto de Alux Nahual, aquella misma banda que hace 20 años pregonaba, reclamaba y cantaba lo que aún parecía un sueño imposible: que el conflicto armado interno terminara. La inconfundible voz de Álvaro Aguilar fue acompañada por el coro de admiradores que esperó por dos horas el comienzo de la presentación. Infaltables e insustituibles, Ranferí Aguilar, Óscar Conde y, por supuesto, Lenín Fernández, quien quebró varios pares de baquetas, que ansiosos espectadores se apresuraban a recoger como inesperado recuerdo. Cantaron todo lo que se esperaba: Mujer, Toca viejo, Con todas tus fuerzas y muchas más. La velada fue, eso sí, mucho más que una presentación musical: fue una sesión de recuerdos, un viaje en el tiempo comprimido, algo así como una máquina hecha a base de cuerdas de guitarra y baterías, que nos llevó lejos, muy lejos.