El epistolario incluye únicamente dos cartas redactadas fuera de París, y comenzó a escribirse en francés, el idioma que según los especialistas usaban en su conversación el novelista y su progenitora.
“Es una correspondencia que tiene un valor importantísimo sobre los años de formación de Alejo en París, que son trascendentales para toda su vida posterior”, dijo el vicepresidente de la Fundación Alejo Carpentier, Rafael Rodríguez Beltrán.