Vida

Francotiradorde la Lengua

Luis Mateo Díez ingresará a la Real Academia de la Lengua Española

Por Alvaro Alvarez Cienfuegos

Luis Mateo Díez (León, 1942), ?defensor del valor práctico de la rutina?, como él se define, ingresará este mes a la Real Academia de la Lengua Española.

El año pasado ganó el Premio de la crítica en narrativa castellana con “La ruina del cielo”. En 1987 fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura Española y en el 2000 recibió el de Narrativa.

-Usted empezó a escribir a los 12 años, ¿Qué le llevó a hacerlo?

?Era un niño al que le fascinaba que le contaran historias y tenía un instinto para contarlas. Fui un niño muy mentiroso, de mentiras inocentes. Siempre tuve inclinación por las historias y quizá eso hizo que a edad temprana me convirtiese en un niño lector y posteriormente en un niño escritor”.

-Según usted, ¿en qué consiste la narrativa moderna?

?Sucede a que a la hora de entender lo moderno y lo postmoderno uno se concede todo tipo de libertades y excesos, talvez para reafirmar su propia condición de lo que sea. Creo que en estos albores del tercer milenio hay que ser un gran conocedor de la novela para escribir novelas. Pienso que se acabaron los escritores ingenuos y espontáneos y me hace gracia ver en la postmodernidad una condición de ingenuidad ingeniosa tan poco interesante.

?Se acabó la ingenuidad porque es imprescindible el conocimiento, ya que la novela ha tenido un desarrollo larguísimo desde su esplendor en el siglo XIX, que fue cuando la novela fue grande, aunque el siglo XX fue el período de la experimentación y las vanguardias y es imprescindible conocerlas para escribir o para expresarse hoy día con la libertad necesaria. A estas alturas me parece absurdo decir, por ejemplo, que la narrativa moderna consista en no adjetivar. En mi opinión, lo moderno es lo que está bien medido y un adjetivo en su sitio es imprescindible y maravilloso. Lo importante es tener conciencia de que cuando se escribe una novela hay que saber qué sentido tiene escribirla y, sobre todo, qué destino tiene lo que quiere contar?.

-Ha comentado que sus personajes están abocados al sufrimiento. Usted les llama “héroes del fracaso”. Parece que mucha gente coincide en que los perdedores resultan más atractivos que los ganadores.

?Pienso que el héroe, en el sentido tradicional, pertenece al pasado y da la sensación de que las tareas heróicas son de aquellos tiempos de la épica. La novela puso en la realidad de la vida lo que antes fue la épica heroica. El héroe moderno ha derivado en el antihéroe, que es el ser humano que sólo sobrevive y que hace épica de esa supervivencia. Esa figura del antihéroe está más cerca del perdedor, del ‘héroe del fracaso’. Mis personajes son seres que tienen conciencia de perdedores talvez porque vivimos en un mundo donde los ganadores, moralmente, son poco recomendables. En la perdición también hay un sentido de rostro más humano o atractivo. Lo que define a mis personajes, debido a su gran vida interior, es una cierta incapacidad para llevar a la vida todo lo que la imaginación les pide?.

-Hay escritores que sostienen que necesitan haber experimentado aquello sobre lo que escriben pero usted no se considera de esa escuela…

?Creo que el contador de ficciones es un vividor, casi siempre frustrado y las armas esenciales del escritor son la imaginación y la memoria, por eso no considero que haya que vivirlo todo para poder contarlo. Lo que desde luego le hace falta a un escritor es ser muy observador y tener perspicacia. De todas formas, tampoco conviene no vivir nada para querer contar mucho. Un escritor no puede estar nunca complacido, siempre tiene que estar inquieto y ser víctima de su extrema curiosidad por todo lo que hay en el mundo?.

-El ser un escritor best seller, ¿está reñido con hacer literatura de calidad?

?No; hay grandísimos escritores que han sido muy leídos y eso es maravilloso. Creo que el mundo se ha complicado y la literatura se ha visto invadida por el marketing, el comercio, la propia industria editorial y eso hace que atravesemos momentos más confusos. El escritor que quiere hacer literatura pura y dura hoy en día tiene que tenerlo claro para que no le lleven a donde uno no quiere?.

-Hay quienes aún en la actualidad consideran la novela corta o el cuento un género menor, ¿qué opinión le merece esto?

?Es una idea equivocada porque, al contrario, pienso que el cuento es el grado límite de la expresión narrativa. Un cuento redondo es siempre algo extremo y maravilloso y lo mismo ocurre con la novela corta. Si uno hace un repaso de la obra de los grandes escritores, con muchísima frecuencia sucede que se encuentran novelas cortas donde está el límite del mundo literario de esos autores. Es maravilloso ver cómo los grandes escritores tienen una o dos novelas cortas que reflejan lo que son, lo que permite que, leyéndolas, se pueda conocer todo su universo. Un buen ejemplo es “La muerte de Iván Ilyitch”, que es una novela corta de Tolstoi?.

-¿Cómo se plantea su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española?

?Asumo la responsabilidad de ir a la Academia para lo que se me ha requerido, es decir, para trabajar con los académicos que son algunas de las personas más sabias de España. Como he sido requerido por mi condición de creador, que en cierto sentido es un francotirador de la lengua, mi aportación estaría relacionada con mi propia experiencia con las palabras y con la lengua desde ese punto de vista o análisis siempre un poco especial del creador. Ir a la Academia no sólo es un gran honor, sino también un gran compromiso?.

EFE reportajes.