De la totalidad de los bebés que participaron en el estudio, solo un 29 por ciento de los nacidos a término habían sido amamantados frente a los prematuros, entre los cuales solo habían sido amamantados un 21 por ciento.
Los cuestionarios a los padres incluían preguntas sobre el comportamiento de los niños, que iban desde conflictos emocionales como la ansiedad y la hiperactividad a problemas de conducta como mentir o robar.
Los resultados del estudio mostraban que solo un 4 por ciento de los niños que habían sido amamantados presentaban problemas de comportamiento frente al 16 por ciento de aquellos a los que se había alimentado con fórmula.