Las nuevas mesas de centro, imprescindibles en cualquier hogar, cumplen perfectamente esta misión, ya que lo mismo sirven para comer o exponer colecciones que para colocar revistas o trabajar.
El mercado ofrece mesas de centro para todo tipo de gustos y situaciones. Las hay clásicas, rústicas o vanguardistas; con estructuras redondas, cuadradas, rectangulares o asimétricas. Existe un estilo para cada espacio, ya sean estos grandes o pequeños, claros u oscuros.
Las mesas de centro están concebidas para ser situadas en el salón; pero no todos los salones tienen el mismo uso. En algunos se concentra el tiempo de ocio de la familia, en otros, por el contrario, no se hace nada. Son centros ocasionales de reuniones familiares o simples escaparates del poder adquisitivo de los propietarios.
Teniendo presente estos distintos usos del salón debe elegirse la mesa de centro. Es decir, en función del tipo de vida que se haga de ese espacio y antes de comprarla hay que fijarse en el mobiliario que la acompañará y en la forma de la habitación donde se ubicará.
Si el salón está amueblado con dos sofás en ángulo, la mesa de centro debe ser redonda o cuadrada, de líneas simples y libres de adornos; si se trata sólo de un sofá o de dos adosados, se impone una mesa ovalada o rectangular. De este modo, independientemente del tamaño de la habitación, se aprovechará mejor el espacio, especialmente si éste es alargado.
En cuanto a los materiales, muy importantes a la hora de compaginar el estilo de la mesa con los demás elementos del entorno, conviene que sean de calidades similares a fin de no romper la armonía decorativa del ambiente. Aunque actualmente la tendencia es la mezcla de estilo, no todos los materiales encajan por igual.
Un molde para cada rincón
Los materiales más comunes y corrientes en la fabricación de mesas de centro son la madera, el cristal, el metacrilato, el hierro, el aluminio y el mimbre.
Pero el diseño moderno está imponiendo la combinación de materiales naturales con otros artificiales.
En el mobiliario clásico se sigue empleando preferentemente la madera noble, el cristal y el mármol; dejando los plásticos, el acero inoxidable o el aluminio para estilos modernistas con pretensiones rupturistas. Suelen ser piezas únicas, asequibles y, por sus características, capaces de encajar en cualquier ambiente.
Estos modelos de mesas de centro con diseño rupturista están indicados para sitios decorados con estilo práctico, funcional y encuadrados dentro de la nueva corriente del modernismo. Están destinados a poner un toque de personalidad y distinción en ambientes sobrios.
Por ejemplo, hay mesas con estructura de hierro y superficie de cristal; de acero inoxidable o de metacrilato en medio de un salón compuesto por piezas modulares. Con estas piezas se rompe la sobriedad y pobreza del ambiente. La mesa se convierte en una nota decorativa por sí misma.
Las que proceden de culturas orientales son piezas que, por lo general, pueden utilizarse como mesa de centro, de comedor, revistero, expositores e incluso como mesa de trabajo.
Las últimas novedades en este campo son las fabricadas con madera de arce, fresno y bobinga.
Algunas tienen estructuras realmente originales, como la mesa de centro con altura regulable y que, sin que se note para nada, pueden utilizarse como mesa de comedor o de trabajo.
Otro diseño francamente práctico y original consiste en una mesa de centro redonda y con ruedas para que pueda desplazarse -la parte de arriba- de un lugar a otro dejando al descubierto otra superficie, más pequeña y más baja, donde se colocan los elementos cotidianos.
También ofrece el mercado mesas de centro para salones muy pequeños pero decorados con estilo clásico. Son mesas con forma de velador capaz de cumplir varias funciones a la vez: mesa de comedor, escritorio, revistero y almacén de objetos de uso cotidiano.