Moda y Estilo

Nuevos creadores y exclusiva joyería deslumbran en el cierre de la Alta Costura en París

Diseñadores invitados por la Cámara Sindical de Alta Costura y de las casas de Alta Joyería pusieron el broche a los desfiles de la Alta Costura parisina, que cerraron el jueves después cuatro días de intensas presentaciones de las colecciones primavera-verano 2017.

Las joyas de Chanel estuvieron a juego con los colores de su desfile de moda, el rosa y el gris. (Fotos Prensa Libre, EFE).

Las joyas de Chanel estuvieron a juego con los colores de su desfile de moda, el rosa y el gris. (Fotos Prensa Libre, EFE).

Las “maisons” de Alta Joyería de la histórica Place Vendome de París, que acoge los talleres de los maestros joyeros más antiguos de Francia, reinterpretaron para esta temporada algunos de los iconos más famosos de su historia.

Tal fue el caso de Chanel, cuyas joyas estuvieron a juego con los colores del desfile de moda, que tuvo lugar el martes: el rosa y el gris fueron los protagonistas en una alegoría de la juventud de la diseñadora, Gabrielle Chanel.

La línea Coco avant Chanel  (“Coco antes de Chanel”, en español), se compone de once piezas, de las cuales cinco son únicas, bautizadas con los nombres de algunas de las elegantes mujeres que influyeron de alguna forma a la diseñadora antes de 1920.

La joyería de Chanel se vuelve simple y ligera al recurrir al oro y a las piedras preciosas como morganita, espinelas, piedra luna o zafiros padparadscha  (de color rosado) y también a diamantes y perlas.

Motivos como las camelias, flores y pájaros se entremezclan en los diseños que parecen dibujar encajes, como el que ocupa la parte trasera de un abanico en oro blanco, nácar y diamantes, el primero que la “maison” crea en toda su historia.

La pieza estrella ha sido sin embargo un collar con las icónicas camelias de la firma en efecto tridimensional llamado “Gabrielle Chanel”, en oro blanco de 18K con un gran diamante talla pera central y pequeños diamantes talla brillante.

También juveniles son las creaciones de Chaumet, cuya colección “Insolente” nace por la reinterpretación de las joyas con lazos que los antecesores de Joseph Chaumet en el siglo XVIII solían crear para la reina María Antonieta, así como versiones posteriores que la casa crearía durante la Belle Époque.

El lazo protagoniza ahora pendientes, collares, brazaletes y anillos en una combinación de oro blanco, oro rosa y diamantes jugando tanto en el diseño como en el espíritu con la dualidad.

Se trata de una mujer elegante, pero caprichosa, representada en un lazo casi en movimiento que parece a punto de deshacerse para evocar la espontaneidad y la libertad.

La línea se divide en dos, una de cinco piezas de Alta Joyería trabajadas con la técnica del “fil couteau”, exclusiva de Chaumet, basada en la unión de piedras con la ayuda de un hilo de oro amarillo y oro blanco logrando que la montura sea mínima y la joya más ligera.

Por último, siete piezas de joyería media, aunque siempre con ese lazo deshecho y la misma mezcla de metales preciosos.

Otra vuelta de tuerca histórica fue la de Boucheron, que recuperó igualmente uno de sus símbolos más recurrentes desde su fundación en 1858: la naturaleza.

Para esta colección, la casa recupera la hiedra, que Frédéric Boucheron comenzó a trabajar en su primera tienda, inspirado por esta planta que decoraba el Palacio Real de París.

Las hojas se transforman en una fina gargantilla abierta por delante en donde las hojas bajan por el pecho y en un anillo doble, que se lleva entre dos dedos, en oro blanco y diamantes.

En esta línea, la firma ha reinventado uno de los iconos de la casa, la colección de 1968 “Serpent Bohme”: una gota rodeada de bolitas que se repite en anillos, pendientes y colgantes, revestida este año en nuevas piedras como lapislázuli, ónix o nácar.

Cerrando así la semana, las firmas de costura Xuan y Galia Lahav fueron las encargadas de decir adiós a estas jornadas, como miembros invitados por trabajar este arte de la Costura en distintos rincones del mundo.

La diseñadora detrás de Xuan, la holandesa de origen vietnamita, Xuan-Thu Nguyen, se decantó por una presentación que sirvió de introducción a los numerosos mundos y elementos que inspiran la firma.

El agua, la luz y las flores se convierten en transparencias y detalles trabajados cuidadosamente en vestidos cargados de volantes superpuestos que dan forma a nuevas siluetas, asimétricas, ligeramente “oversizes” , acompañadas de grandes cinturones sombreros, en una línea, sin embargo muy femenina.

Finalmente, la firma ruso-israelí Galia Lahav se inspiró en la época victoriana de Inglaterra y en la Belle Époque francesa para crear vestidos con altos cuellos, mangas infladas y corsés adornados en tjidos ricos.

La paleta de colores se movió entre el negro, cálidos dorados y bronces con toques de rojo, violeta y rosa que, para obtener un efecto antiguo, fueron conseguidos mediante tintes trabajados a la mano.  

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