Vida

El poder curativo de los minerales

Desde las profundidades de la tierra proviene la sanación en forma de imanes y cuarzos, que desde tiempos ancestrales han sido empleados para aliviar dolencias, y ahora se utilizan como terapias alternativas.

ámbar  Se utiliza para aliviar el dolor de cabeza, amigdalitis, trastornos nerviosos y taquicardia.

ámbar Se utiliza para aliviar el dolor de cabeza, amigdalitis, trastornos nerviosos y taquicardia.

La magnetoterapia utiliza las propiedades curativas de los imanes para tratar afecciones y, principalmente, para aminorar dolores agudos y crónicos. Hace dos mil años, los griegos, egipcios y chinos descubrieron los beneficios de las ondas magnéticas, las cuales atraviesan los tejidos para equilibrar la energía corporal y activar las funciones del sistema respiratorio, circulatorio y nervioso.

Los imanes alojados en las pulseras, que se pueden portar todo el tiempo, se encargan de atraer las partículas del hierro que contienen los glóbulos rojos, lo que activa el flujo de riego sanguíneo y la oxigenación. Esto ayuda a aliviar molestias, eliminar el estrés y la fatiga, estimular la depuración de toxinas, reducir cefaleas y jaquejas y mejorar la circulación, explica Paolo Bravatti, gerente de Serpersa.

Además, regula el metabolismo, lo que contribuye a bajar de peso y a reducir los depósitos grasos y los niveles de colesterol. También fortalece el sistema inmunológico, para combatir infecciones y regenerar los tejidos y la piel, así como mejorar la memoria e inducir el sueño.

La utilización terapéutica de estas pulseras, a partir de niños de 2 años, fabricadas de acero inoxidable de tipo quirúrgico y antialérgico en el Reino Unido, está avalada por la Organización Mundial de la Salud, ya que no representa riesgos para el organismo. “No son milagrosas, pero ayudan a mermar los dolores”, dice Bravatti.

Su uso está contraindicado para embarazadas y personas con marcapasos porque pueden activar algunos puntos energéticos.

Piedras sanadoras

La naturaleza ha diseñado durante miles de años en las cavernosidades terrestres, con agua cristalizada y magma, hermosos cuarzos de diferentes formas y colores que ayudan a mejorar la salud física y mental.

En todo el mundo se extraen estas piedras —de las cuales existe una infinidad de clases, como la amatista, ojo de tigre, malaquita, cuarzo cristal y piedra de luna— y son empleadas para tratar dolencias específicas, debido a que emiten energía y absorben lo negativo, refiere la terapeuta emocional Brenda de Arocha.

Se deben portar a manera de que estén en contacto con el cuerpo. Las que son de uso frecuente —excepto la turmalina, que sirve de protección— se “limpian” cada ocho días. Para ello, se les deja caer agua del grifo o de una fuente natural mientras se pide para obtener los efectos esperados. “Los dones de las plantas y de las piedras son creación de Dios y los ha puesto para nuestro beneficio”, dice De Arocha.

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.

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