Mucho cuidado con echarle la culpa al trabajo, que frecuentemente actúa como cabeza de turco de esta problemática, los niños no necesitan 24 horas a sus padres, pero sí requieren unos cuidados básicos llevados a cabo por alguna persona y, por supuesto y fundamentalmente, unos criterios educativos claros y firmes. Ahí está el principal problema. Generalmente los padres nunca se han parado a pensar cómo hay que educar a los hijos, cómo hay que afrontar los distintos tiempos de su crecimiento, incluso muchos no se han parado a solucionar sus propios problemas de pareja que suelen reflejarse en hijos problemáticos que recogen esta herencia. Lo importante es mantener una comunicación abierta siempre y buscar ayuda pronto, cuando vean que algo en el comportamiento del adolescente no anda bien. (guiajuvenil.com)
Salud y Familia
La adolescencia puede ser una prueba de fuego para los padres
Como vemos la adolescencia no sólo es una prueba de fuego para el joven, sino también para sus padres. Ya sabemos que nadie nace sabiendo, aprender a ser padres también es un trabajo, aunque según vemos hoy en día, muchos no han reparado demasiado en ello.
Los padres deben mantener mucha comunicación con sus hijos.
El error ¿es de los jóvenes o es que los padres no realizan adecuadamente su función? Lo que es cierto es que muchos de estos jovencitos se encuentran desatendidos desde bien pequeñitos, muchos se han criado con empleadas y pasan la tarde solos frente al televisor o los videojuegos. Otros pasan la tarde en los parques con sus amigos y otros han pasado más tiempo con los abuelos que con sus propios padres.