Salud y Familia

Cómo reducir la huella del dióxido de carbono en la vida cotidiana

Una larga lista de acciones sencillas, que parecen inocuas, son responsables de la emisión de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero, que causan impacto nocivo al medio ambiente.

Es fácil concebir que desplazarse en automóvil o encender una luz tengan una “huella de carbono”, pero es menos obvio es el daño causado por un mensaje de texto o consumir una botella de agua.

A continuación el impacto ambiental de algunas actividades cotidianas, según el estudio ¿Qué tan malas son los bananos (How Bad Are Bananas?),  de Mike Berners-Lee, el Quinto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, y el estudio McAfee La huella de carbono del spam (Carbon Footprint of Spam):

Huella digital

Se calcula que enviar un correo electrónico, por breve que sea, suma cuatro gramos de equivalente de CO2 (gCO2e) a la atmósfera.

Para compararlo, la emisión de carbono de enviar 65 correos electrónicos equivale a trasladarse un kilómetro en automóvil.

Los culpables son los gases de efecto invernadero producidos por la utilización de la computadora y los servidores pero también los emitidos al fabricar esos equipos.

 

Las cosas se complican al enviar un correo electrónico con un archivo pesado, lo cual suma 50 gCO2e a la atmósfera. Cinco de esos mensajes equivalen a quemar 120 gramos de carbón. Recibir un mensaje de spam, aunque uno ni siquiera lo abra, tiene un impacto ambiental de 0,3 gCO2e.

La huella anual de carbono del spam es equivalente a los gases con efecto invernadero emitidos por 3.1 millones de automovilistas que consuman 7 mil 600 millones de litros de gasolina en un año.

Buscar un dato en una computadora portátil eficiente en energía deja una huella de carbono de 0,2 gCO2e. En una computadora de escritorio, es de 4,5 gCO2e. Un mensaje de texto “cuesta” unos 0,014 gCO2e.

¿Papel o plástico?

Cada bolsa de plástico de las tiendas tiene una huella de carbono de 10 gCO2e, pero el impacto de las de papel es mucho peor, de 40 gCO2e cada uno.

El agua embotellada comprada en el supermercado produce emisiones 1 mil 150 veces superiores a las de la misma cantidad de agua tomada del grifo.

Una botella de 500-mililitros produce 160 gCO2e, contra los 0,14 gCO2e del agua corriente.

Un café con leche tiene una huella de carbono de 235 gCO2e, en parte a causa de las emisiones resultantes de la vaca que produce la leche. Una taza de café o té para la que sólo se calentó el agua necesaria produce sólo 21 gCO2e.

La huella del ocio

Cuanto más grande es la pantalla de televisión, mayor es la huella de carbono.  Mirar dos horas de televisión en una pantalla de plasma de 24 pulgadas cuesta 440 gCO2e, equivalente a recorrer 1.6 km en auto.

La huella de carbono es de 68 gCO2e y 176 gCO2e respectivamente por dos horas mirando una pantalla LCD de 15 o 32 pulgadas.

Recorrer una milla en bicicleta tras la ingesta de bananas emite 65 gCO2e, contra 260 gCO2e por una milla alimenta por hamburguesas.

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