Para demostrar este hecho, los científicos pidieron a 87 estudiantes que jugaran a un juego que consistía en encontrar un importante documento. Devolverlo podía dañar o impulsar sus carreras, por lo que ellos debían mentir o decir la verdad por teléfono o por correo electrónico sobre su hallazgo, según les conviniese.
Después de mentir o no, los participantes tuvieron que evaluar el interés de diversos productos de limpieza, como enjuagues bucales y jabones de manos. De esta forma, se constató que aquellos estudiantes que habían mentido por teléfono sentían una atracción mayor y estaban dispuestos a pagar más por los enjuagues bucales que el resto de los participantes.
Por otro lado, los estudiantes que habían mentido vía correo electrónico, se mostraron más interesados por los jabones de mano. Según los investigadores, estos resultados demuestran que establecemos relaciones metafóricas entre dominios abstractos y dominios concretos de nuestra vida.