Los expertos llegaron a esta conclusión luego de un experimento con 107 parejas casadas, durante 21 días.
El análisis demostró que quienes discutían más con sus parejas eran las que tenían un nivel bajo de glucosa en la sangre.
Para contabilizar la ira, los expertos le dieron a cada voluntario un muñeco y 51 alfileres que debían insertar cada vez que tuvieran enfados con su cónyuge. Además, cada participante tenía un medidor de glucosa para establecer sus niveles de azúcar antes del desayuno y antes de acostarse.
Las evidencias demostraron que las personas que clavaban más alfileres al muñeco eran las que tenían bajo índice de glucosa en la sangre.