“En el trabajo se reduce la ingesta de agua y las comidas no tienen un horario específico, lo cual provoca un desequilibrio”, explica el experto. Por este motivo, las personas comen menos alimentos ricos en fibra y aumentan el consumo de comida rápida, ricas en grasas saturadas.
Una manera de prevenir estos problemas es con la alimentación equilibrada, alta en fibra, así como la práctica de ejercicios físicos; sin embargo, una buen hábito es respetar los horarios de comida.
Si el trabajo impide llevar un control en los horarios de comida, es recomendable utilizar preparados farmacéuticos de origen vegetal, elaborados a partir de plantas como el fucus, cáscara sagrada o la frángula.
Las principales causas de estrés, según una encuesta de Regus Businnes Tracker, son las crisis financieras, la presión por mantener la excelencia en el servicio y en el desempeño, o la amenaza de poder ser despedido.