En comparación con otros niños, estos “bebés de probeta” no mostraron más probabilidades de ser autistas, pero el riesgo de retraso mental fue un 18 por ciento superior.
Sin embargo, esta alza desapareció cuando los investigadores tuvieron en cuenta los problemas a menudo asociados con los nacimientos múltiples, que son comunes en los casos de fertilización in vitro.
Los investigadores compararon luego seis diferentes métodos de fecundación in vitro utilizados en Suecia, así como la posibilidad de utilizar embriones congelados.
El único procedimiento que se destacó fue el llamado Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) , una técnica para corregir la infertilidad masculina que implica la inyección de un único espermatozoide en un óvulo.
Desarrollado en 1992, el ICSI se recomienda para la infertilidad masculina y se utiliza actualmente en cerca de la mitad de todos los tratamientos de fecundación in vitro.
Marcelle Cedars, de la Universidad de California en San Francisco, instó a seguir estudiando las implicaciones de la FIV en un editorial publicado junto al estudio.
“El número de niños nacidos como resultado de la FIV seguirá aumentando y aún queda mucho por aprender acerca de las consecuencias a largo plazo. Comprender y eliminar incluso un pequeño riesgo de desarrollar problemas mentales son objetivos importantes” , concluyó.