Salud y Familia

Música, naturaleza y conversaciones: cómo la escucha profunda favorece el bienestar

Escuchar con atención sonidos agradables puede favorecer la salud física y mental. La psicología, el arte y la ciencia explican sus beneficios.

Música, naturaleza y conversaciones: cómo la escucha profunda favorece el bienestar

Escuchar sonidos de la naturaleza puede disminuir el dolor, calmar el estrés y mejorar el ánimo. (Foto Prensa Libre: Freepik)

Se dice que no es lo mismo oír que escuchar, pues lo segundo requiere mayor atención por parte del receptor. Sin embargo, en un mundo lleno de “ruido”, escuchar suele parecer difícil, pero es muy necesario.

Cada día se perciben sonidos de todo tipo: conversaciones con quienes interactuamos, música y sonidos de la naturaleza o del entorno urbano. Algunos llegan de forma indirecta y pueden pasar desapercibidos, pero otros, si se escuchan con atención, podrían impactar positivamente en la salud física y mental.

“Cuando prestamos atención a un sonido, el cerebro no solo escucha, sino que también lo interpreta y le da un significado. Se activan áreas relacionadas con la audición, la atención, la memoria y las emociones, permitiéndonos reconocer una voz, disfrutar una melodía o percibir el sonido relajante de la naturaleza”, explica la psicóloga clínica Nancy Gálvez, de Psicosalud NG.

Al escuchar de forma consciente, el cerebro disminuye la cantidad de estímulos a los que muchas veces intenta responder al mismo tiempo, lo que favorece un estado de mayor concentración y presencia.

“Esto puede ayudar a reducir la sensación de saturación mental y mejorar nuestra capacidad para conectar con el momento presente”, agrega la experta.

Sin embargo, los efectos positivos de escuchar con atención dependerán de dónde provengan esos sonidos y de la experiencia previa que se haya tenido con ellos, pues solo aquellos que resulten agradables podrían influir positivamente en el estado emocional.

“Por ejemplo, cuando escuchamos música que nos gusta, el sonido del mar, la lluvia o el canto de las aves, estos estímulos pueden favorecer la relajación, disminuir la sensación de estrés y contribuir a mejorar el estado de ánimo. Esto ocurre porque ayudan a activar sistemas cerebrales relacionados con el bienestar”, explica la psicóloga.

Según Gálvez, algunos sonidos pueden favorecer la salud mental, especialmente cuando se escuchan de manera consciente:

  • Los sonidos de la naturaleza, como el agua, la lluvia, el viento o el canto de los pájaros.
  • La música que genera emociones positivas o promueve la relajación.
  • La voz de personas significativas, que puede transmitir seguridad, calma y cercanía.
  • Los momentos de silencio, porque permiten descansar de la sobreestimulación diaria y facilitan la autorreflexión.
Para escuchar con atención es necesario tener la intención de hacer, reservando el tiempo y espacio necesarios. (Foto Prensa Libre: Freepik)

El poder de la música

El músico Sergio Reyes, miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional, explica que, cuando se escucha la música con atención, es posible analizar e identificar las notas, reconocer la altura, el registro e, incluso, “el color”.

“A veces se pueden reconocer hasta colores. Según la armonía, la agrupación de muchas notas permite descubrir colores; se puede cambiar de colores opacando, brillando u oscureciendo el sonido. Ya no lo vemos solo como quien ve un edificio, sino como un ingeniero que comienza a analizar cómo está construido”, asegura.

Agrega que escuchar música, según el género, puede favorecer la relajación y la concentración, además de generar placer y una sensación de bienestar.

“Lo principal para disfrutar un concierto es concentrarse en escuchar de verdad y no estar pensando, por ejemplo, en qué penas pasaron durante el día. Hay que apartar ese espacio para poder escuchar lo que quiere decir un artista. Puede ser en un teatro de música de cámara o en un teatro para una orquesta sinfónica. También hay lugares en la ciudad donde se pueden escuchar conciertos. Donde sea, hay que tratar de concentrarse lo más que se pueda para escuchar a un grupo o a un artista”, recomienda.

Incluso en espacios privados, como el hogar o la habitación, o al colocarse unos auriculares para reproducir música, es importante reservar ese tiempo, dejar otras actividades y prestar atención a cada letra, sonido y acorde.

Para propiciar ese bienestar físico y mental que puede generar escuchar música con atención, Reyes recomienda géneros como la ópera de distintos períodos —barroco, clásico y romántico—, la música contemporánea, el jazz y la música instrumental y cantada.

“Que no se menosprecie el impacto y el poder que tiene ir a escuchar un concierto en vivo, la riqueza de una orquesta o de un instrumento acústico, especialmente para los niños y jóvenes que ahora solo están en el teléfono, en las tablets o en los iPads; pero también para los adultos”, agrega.

Los sonidos de la naturaleza

Estudios revelan que escuchar los sonidos de la naturaleza no solo puede ser un bálsamo para la mente y las emociones, sino que también tiene sorprendentes beneficios para la salud.

Científicos de la Universidad de Carleton, en Canadá, y de las universidades estatales de Michigan (MSU) y Colorado (CSU), en Estados Unidos, analizaron 18 estudios sobre los beneficios del sonido natural para la salud y revelaron la capacidad restauradora de los sonidos producidos por los seres vivos y los fenómenos de la naturaleza.

La investigación, presentada en el 2022, destaca el papel de los grandes parques naturales como “entornos acústicos restauradores”, aunque los parques urbanos, los espacios verdes menos extensos e incluso los jardines caseros con poca interferencia del ruido antropogénico también benefician la salud.

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“Los sonidos naturales, como los de los lobos aullando, los pájaros cantando o la lluvia cayendo, inspiran a las personas y las conectan con la naturaleza, pero esta investigación muestra que estos sonidos también son buenos para nuestra salud”, detalla el informe.

Los investigadores descubrieron que las personas que experimentaron los sonidos de la naturaleza sintieron una disminución del dolor, menos estrés, un mejor estado de ánimo y un mayor rendimiento cognitivo.

Además, los sonidos del agua resultaron más efectivos para mejorar las emociones positivas y generar beneficios para la salud, mientras que los sonidos de los pájaros combatieron el estrés y la sensación de molestia con mayor efectividad.

“Muchas personas descubrieron este efecto durante la pandemia de covid-19, cuando el tráfico disminuyó durante la cuarentena y se conectaron con los paisajes sonoros de una manera nueva, al notar los sonidos relajantes de los pájaros que cantaban cerca de sus ventanas”, añade el estudio.

Por último, sugiere que las personas cierren los ojos y sean conscientes de los sonidos que escuchan cuando visitan un parque o una zona natural.

La ciencia respalda los beneficios de caminar en la naturaleza. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

El valor de las conversaciones

Hay que tener en cuenta que ninguna persona es eterna. Por eso, escuchar con atención a quien habla puede no solo dejar recuerdos memorables en quien escucha, sino también demostrar aprecio por quien se expresa.

“La escucha profunda la relaciono con la escucha activa que tenemos los psicólogos en clínica, ya que implica prestar atención no solo a las palabras, sino también a las emociones, al tono de voz, a los silencios y al lenguaje no verbal de la otra persona”, explica Gálvez.

La experta asegura que la escucha profunda en las conversaciones fortalece la empatía, mejora la comunicación y favorece relaciones más saludables, pues cuando una persona se siente realmente escuchada aumenta su sensación de comprensión, confianza y seguridad emocional.

“En muchos conflictos no existe un problema de falta de comunicación, sino de falta de escucha. Escuchar profundamente nos ayuda a comprender antes de responder, evitando interpretaciones apresuradas y promoviendo conversaciones más respetuosas y constructivas”, agrega.

La escucha activa o profunda es una habilidad que puede desarrollarse con la práctica. Comienza con pequeñas acciones como las siguientes:

  • Dedicar unos minutos al día para escuchar sin distracciones y dejar a un lado el teléfono u otros estímulos.
  • Enfocar la atención plenamente en los sonidos presentes, sin juzgarlos ni intentar cambiarlos.
  • Al conversar con otras personas, evitar preparar la respuesta mientras el otro habla y procurar comprender antes de responder.
  • Incluir momentos para escuchar música o sonidos de la naturaleza como parte de las rutinas de autocuidado.
  • Practicar ejercicios de atención plena o mindfulness, que fortalecen la capacidad de permanecer en el aquí y ahora.

“Escuchar de manera profunda no solo mejora nuestra relación con otras personas, sino también con nosotros mismos. Nos permite conectar con nuestras emociones, reducir el estrés y tener mayor conciencia del momento presente, lo que contribuye incluso a disminuir los niveles de estrés y ansiedad, promoviendo un bienestar psicológico más integral. Aprender a escuchar con atención, ya sea la voz de una persona, música o sonidos de la naturaleza, también es una forma de cuidar nuestra salud mental”, concluye la psicóloga.

Escuchar con atención a quien habla muestra valor, aprecio y respeto por lo que dice. (Foto Prensa Libre: Freepik)

ESCRITO POR:

Delia Franco

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias. Con 10 años de experiencia en periodismo escrito y televisivo.