Nutrición para un adecuado crecimiento y desarrollo

La alimentación debe ser variada, nutritiva, balanceada y basada en productos naturales.

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Nutrición para un adecuado crecimiento y desarrollo
La alimentación es uno de los pilares más importantes para lograr el potencial de crecimiento esperado en niños. (Foto Prensa Libre: Vitolda Klein en Unsplash)

El crecimiento durante la infancia y adolescencia tiene características individuales, incluso dentro de una misma familia, la estatura de los niños y su ritmo de crecimiento se ve afectada por diversos factores genéticos, hormonales, ambientales y especialmente nutricionales, que interactúan desde el momento de la concepción hasta el final de la pubertad.

La alimentación es uno de los pilares más importantes para lograr el potencial de crecimiento esperado en niños, cuando hablamos de una alimentación adecuada, esta debe ser variada, nutritiva, balanceada en grupos de alimentos (frutas, verduras, legumbres, grasas saludables, proteínas, etc.) que contengan micronutrientes y macronutrientes esenciales, basada principalmente en alimentos naturales y no ultraprocesados.

Esta alimentación adecuada debe iniciar desde la mujer antes de su embarazo y durante el embarazo, continuandola en los niños desde el nacimiento, garantizando la lactancia materna, ya que este periodo comprendido desde la concepción del embarazo hasta los 2 años de vida un niño, se conoce como “los primeros 1,000 días” y es una etapa crucial en el desarrollo de los niños, que implica cambios de gran importancia para la salud a lo largo de su vida, y brinda una oportunidad única para que los niños obtengan beneficios nutricionales e inmunológicos que necesitarán el resto de su vida, para un adecuado crecimiento y menor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles en su adultez.

Para la integración de una alimentación balanceada en la infancia se debe considerar:

La alimentación debe ser suficiente en cantidad de alimentos para cubrir las necesidades energéticas y nutricionales del organismo y adecuada a las condiciones fisiológicas de cada niño, según su edad, sexo, peso, talla y actividad física.

Debe ser completa, es decir, debe contener todos los nutrientes para ofrecer todas las sustancias necesarias para un adecuado crecimiento: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua; y deben guardar una proporción apropiada entre sí, ya que deben aportar las cantidades de nutrientes necesarios para el adecuado funcionamiento del organismo.

Inocua, que su consumo no implique riesgos, los alimentos deben estar higiénicamente preparados y libres de contaminantes químicos, bacteriológicos y físicos.

Se debe procurar que sea atractiva y variada, que estimule los sentidos, incluyendo variedad de colores y diferentes alimentos en cada comida, evitando la monotonía. Además, se debe incluir diariamente alimentos de diferentes grupos en cada tiempo de comida y variar en cada comida los alimentos que provienen de un mismo grupo.

En conclusión, en este periodo se forman hábitos alimentarios que pueden ser permanentes y definen la salud nutricional, por lo que una alimentación adecuada, variada y saludable en los primeros 1,000 días puede ser inclusive un seguro de salud para el futuro. Los malos hábitos en alimentación que se generen durante esta etapa pueden tener consecuencias irreversibles y negativas en el crecimiento y en la vida adulta.

Dra. Samanta García Barahona, endocrinóloga pediatra

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Dra. Samanta García Barahona, endocrinóloga pediatra

Una buena nutrición es vital para el adecuado crecimiento y desarrollo en la infancia.