El estudio abarcó 91 niños de edad escolar en campamentos de verano en Nueva Inglaterra. La mitad recibió cereales azucarados y los demás recibieron cereales con bajo contenido de azúcar.
Ambos grupos tenían la opción de ponerle a sus cereales más azúcar y rebanadas de fruta.
Los menores del grupo que recibió cereales con bajo contenido de azúcar agregaron más azúcar que los demás, pero también más fruta. Los niños del grupo que recibieron cereales azucarados consumieron casi el doble de azúcar refinada.
Según los investigadores, los resultados muestran que los niños tendrían desayunos más saludables si reciben cereales con bajo contenido de azúcar, en especial si los padres les ofrecen fruta fresca y también un poco de azúcar extra.