El estudio preclínico efectuado con ratones confirmó que al inhibir la mencionada proteína se impide el crecimiento de los tumores de mama más comunes y de la metástasis pulmonar, y también de los dos tipos de cáncer mamario más agresivos, el Her2 y los triples negativos, los subtipos más difíciles de tratar debido a su alta malignidad.
El estudio también demostró que la inhibición o inactivación crónica de esta proteína hace que el tumor desarrolle mecanismos de resistencia para combatir la inhibición de esta proteína, un riesgo elevado en las terapias crónicas o muy largas. Sin embargo, los investigadores también identificaron los mecanismos moleculares que desencadenarían esa resistencia, por lo que podrán desarrollar estrategias terapéuticas para prevenirla.
“Hemos demostrado que esta proteína puede ser una buena diana terapéutica para el cáncer de mama porque su inhibición no causa daños al organismo y, en cambio, es muy efectiva para frenar tumores de mama y metástasis de pulmón”, explicó el investigador del CSIC Xosé Bustelo.