Teleprofesores para aprender idiomas ¿una buena opción?

Parece ser que es un sistema con varias ventajas: personalizado, enfocado en las necesidades y capacidades de cada estudiante, y que va a su ritmo. Recordemos que el inglés sigue siendo una habilidad muy demandada.

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Teleprofesores para aprender idiomas ¿una buena opción
Todo está cambiando y el modo de aprender idiomas también. Foto: EFE/ italki.

Recibir clases individuales de una lengua extranjera a distancia y de manera virtual, con un profesor particular, proporciona los mismos beneficios que la enseñanza presencial e incluso ofrece algunas ventajas.

A veces, mantenernos alejados nos acerca a unos mejores resultados.  Es el caso del aprendizaje de idiomas en línea, una de las numerosas actividades a distancia, cuyo auge se ha disparado debido precisamente a los contagios por la covid.

“La pandemia ha cambiado la manera en la que se impartían las clases de idiomas, pasando de un modelo presencial en academias y escuelas, a un modelo “online””, explica a Efe Ana Aránguez Díez, directora de marketing en Europa de la comunidad global de aprendizaje de idiomas italki.

Paralelamente, en una etapa como la actual en la que disminuye la oferta laboral y aumenta el número de candidatos a un puesto “el dominio de una lengua extranjera es una de las habilidades más demandadas para destacar entre los aspirantes a un trabajo, impulsar una carrera profesional y acceder a un mayor sueldo”, puntualiza.

En este contexto, los nuevos formatos de enseñanza ‘online’, ofrecen una manera más asequible, cómoda y flexible de aprender o mejorar el conocimiento de un idioma desde cualquier parte del mundo, según Aránguez.

Clases donde uno quiera y cuando quiera

 

Teleprofesores para aprender idiomas ¿una buena opción?
Los nuevos formatos de enseñanza online ofrecen una manera más asequible, cómoda y flexible de aprender o mejorar el conocimiento de un idioma desde cualquier parte del mundo. Foto: EFE/ italki.

“Este sistema de aprendizaje personalizado se centra en las necesidades y capacidades de cada alumno, a diferencia del sistema presencial convencional, donde todos los alumnos siguen el mismo ritmo, marcado por el profesor, independientemente de sus dificultades o competencias individuales”, explica.

Añade que este tipo de clases personalizadas impartidas por profesores nativos “sumergen a los estudiantes en los modismos y la cultura del idioma en el marco de escenarios y conversaciones de la vida real que permiten comprender realmente la esencia de un idioma extranjero”.

Aránguez explica que el sector del “e-learning” (enseñanza-aprendizaje a través de Internet) ha crecido exponencialmente durante el 2020.

“De hecho, el 98 % de los educadores piensa que el video interactivo será esencial en el futuro, y el 60% de los alumnos cree que el aprendizaje “online” les ayuda a desarrollar una gran cantidad de habilidades sociales. Además se espera que el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la educación crezca un 48% para 2022, según datos de Ed Tech Review”, puntualiza.

Era dorada del aprendizaje virtual

La formación online ofrece una solución a aquellas personas que no tienen fácil acceso al aprendizaje, por falta de tiempo o recursos económicos. Foto: EFE/ italki.

La formación ‘online’ ofrece una solución a aquellas personas que no tienen fácil acceso al aprendizaje, por falta de tiempo o recursos económicos, y a quienes quieren acceder a oportunidades laborales en otros países, mediante el teletrabajo, que se ha disparado con la pandemia, según esta experta.

“Ya sea para continuar con la formación profesional, preparar exámenes, certificados de idiomas o un ‘curriculum vitae’ en inglés, francés o alemán, presentarse a una entrevista de trabajo, aprovechar el confinamiento aprendiendo o mejorar el manejo de una segunda lengua, el aprendizaje virtual tiene los mismos beneficios que el presencial, e incluso más”, apunta.

“Esto se debe a dos razones clave: a que en la modalidad “online” se avanza mucho más rápido y a que el alumno obtiene un mayor grado de personalización y flexibilidad a la hora de tomar las clases”, según Aránguez.

“Al utilizar un ordenador o ‘tablet’ con acceso a internet, los estudiantes gozan de un gran nivel de comodidad para estudiar desde su hogar y, al no tener que desplazarse a los centros educativos, ahorran dinero y tiempo que pueden aprovechar para dedicarse al estudio de lleno”, asegura la especialista.

A la vez, con estas herramientas digitales los estudiantes “pueden elegir cuándo y cómo estudiar, aprender a un ritmo personalizado, avanzar dependiendo de las metas que se vayan planteando con el profesor y recibir una formación acorde a sus necesidades individuales con una mayor dedicación de los puntos que haya que mejorar”.

Además, “sin importar desde dónde se conecte el alumno, siempre tendrá la posibilidad de encontrar profesores disponibles para reforzar algún punto 15 minutos antes de un examen, despejar dudas o simplemente conversar”, enfatiza.

“Para acceder al aprendizaje en línea, el usuario se registra en la plataforma, elige el profesor que más se adecúe a sus necesidades, objetivos y su presupuesto y, después, establece con este profesional los objetivos, dinámica, contenidos y horarios de las clases, que se imparten de modo virtual”, concluye.