Un espacio de paz interior durante la cuarentena

Es posible alimentar la espiritualidad durante el confinamiento para sentirse pleno y fortalecer los valores.

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“La espiritualidad es la esencia de las cosas, el elemento principal de algo y cuando se aplica a una persona se trata de mirar hacia adentro y está ligado al concepto de vida interior, el buscar el verdadero yo mirando el interior. La única manera de saber qué puedes hacer hacia afuera es ver hacia adentro”, dice en un video el científico español José Esquinas, ingeniero agrónomo y doctor en genética.

Hugo Simkin, doctor en psicología, indica en su investigación Espiritualidad, religiosidad y bienestar subjetivo y psicológico con base en factores de la personalidad, que permite pensar en sujetos que no se perciben como parte de alguna religión, pero sí experimentan cierto interés en la autotrascendencia, lo que identifica a aquellas personas que consideran que existe un orden del Universo más allá del pensamiento humano.

Para la investigación trabajó en un grupo de 336 estudiantes universitarios, entre 19 y 55 años, de Buenos Aires, Argentina. En los resultados observó que la espiritualidad podría encontrarse asociada a la salud mental y ser un factor independiente de los rasgos de la personalidad. Además, definió que la inestabilidad emocional se asocia con mayores niveles de crisis religiosa, menor propósito en la vida, poca satisfacción y una autoestima poco fortalecida, mientras la extraversión o la facilidad para las relaciones sociales se asocian positivamente con una mayor autoestima y metas de vida.

Fortalecimiento

La psicóloga Carmen Ramírez explica que el ser humano está conformado por tres esferas: espíritu, mente y cuerpo, y la tarea es mantener el equilibrio entre las tres, “ninguna es más importante que la otra”, expresa.

La espiritualidad es una experiencia que nos ayuda a manejar, equilibrar nuestro estado de ánimo y brinda un sentido, la esperanza, el concepto de temporalidad y fortaleza, agrega la experta.

María de la Luz Ortiz, docente de Teología de la Universidad Rafael Landívar, explica que la espiritualidad se puede ver de dos maneras, desde el aspecto humano y también el religioso.

“La humana es el espíritu que nos orienta a ser mejores personas y en el religioso, el espíritu de Dios según la fe que profesamos y la idea que tengamos de él, pero que el objetivo es ser una mejor persona”, dice Ortíz.

La crisis que se vive actualmente, señala la docente, es un espacio para superarnos, “no vamos a ser los mismos, maduraremos y de ello dependen los cambios y no dejar que esto pase como una anécdota más”.

Francisco Reyes, biblista y docente universitario de la Facultad de Teología, en la Universidad Rafael Landívar, hace énfasis en que la espiritualidad se relaciona con la inteligencia con que afrontamos problemas de significado y valores, así en todas las religiones y culturas existe una espiritualidad.

En la sociedad hay pobreza espiritual, según Reyes, porque se ha centrado la atención hacia afuera y no al interior, pero ahora se tiene la oportunidad de volver a esa base y reservar un espacio para cultivarla por medio de reflexiones, oraciones, contemplación, espacios de formación, encuentros o el hecho de leer un libro que permita esa conexión personal.

Además, hace énfasis que en esta época tenemos la oportunidad de ver la espiritualidad como un convencimiento y no como algo de simple costumbre, de esa manera se aprovechará mejor. Influye positivamente la frecuencia e intensidad con que se practique, así como si se hace únicamente a solas, compartida en grupo o en familia.

“Podría ser cualquier actividad y entrarían todas aquellas que estén relacionadas con trascender un rezo, cualquier actividad religiosa o de crecimiento e incluso si todo lo que hago se ofrece a Dios desde lavar los trastos hasta limpiar podría convertirse en un servicio y convertirse en una expresión de inteligencia espiritual”, comenta Reyes, quien agrega que incluso una persona atea podría ser espiritual al tener su propio sistema de creencia y convicciones, su propia fe.

Cada una de estas prácticas invitan a la persona a sentirse en paz y puede llegar a afectar a nivel cerebral, porque se siente mayor tranquilidad y se liberan sustancias como dopamina y serotonina, las cuales ayudan a la relajación, a diferencia de quedarse todo el día con las preocupaciones y el estrés, agrega Reyes.

Inteligencia espiritual

La espiritualidad no se relaciona con religión. Cada cultura la experimenta según sus costumbres. (Foto Prensa Libre: Pixibay).

José Luis Vásquez, en su libro Inteligencia espiritual o sentido de lo sagrado, explica que la capacidad de trascendencia del ser humano, el sentido de lo sagrado o los comportamientos virtuosos que son exclusivamente humanos, como el perdón, la gratitud, la humildad o la compasión son parte de la la inteligencia espiritual.

Científicos exploraron si existía este otro tipo de inteligencia que más allá de captar hechos, ideas y emociones, explicase por qué el ser humano es sensible a valores ligados a la idea de Dios y a la trascendencia. “Científicos verificaron que siempre que se abordan temas religiosos o valores que conciernen al sentido profundo de las cosas, no superficialmente, sino con una participación sincera, se producen oscilaciones neurales a 40 hercios procedentes de una zona lo calizada en los lóbulos temporales de nuestro cerebro”, explica.

Lo anterior, los 40 hercios, correspondería a las ondas beta en el cerebro, que están presentes durante el estado de vigilia y se presentan mientras trabajamos, estudiamos, leemos y estamos alertas.

Práctica constante

Trabajar en la espiritualidad es alcanzar un momento de plenitud y fortalecer el interior. Un momento de silencio.

La psicóloga Carmen Ramírez invita a buscar un lugar y tiempo adecuado para reflexionar, meditar u orar. De preferencia un espacio cómodo en el que esté sin interrupciones.

Antes de estas prácticas es recomendable hacer ejercicios de respiración y también escuchar música suave.

La lectura de un libro, meditar en una idea o un pensamiento que nos lleve a encontrarnos podrían ser algunas de las actividades a desarrollar. También escribir sobre nosotros, de cómo nos sentimos y dónde estamos.

En internet puede en contrar algunas meditaciones cortas, oraciones, charlas o tutoriales que le pueden orientar. Según sus creencias consulte sitios como www.es.catholic.net y rosacruz.org. YouTube: Casa de Dios; Brahma Kumaris, en español, e Isha Judd. En Facebook: @IsamaelCala.

Antes de dormir también es un momento ideal para reflexionar. Piense sobre todas las actividades que ha hecho en el día, qué estuvo bien y cuáles podría mejorar.

Participe de diferentes rituales que le llenen. En estos días en los que se celebra la Semana Santa diferentes sitios programaron actividades en línea.
Lo ideal es que sea constante, que sea una práctica diaria y no esporádica, dicen los especialistas.

Compartimos una producción 2019 de reflexión personal, el film fue hecho en España.