Vida

Tradición inmortalizada 

El tamal, un tradi-cional plato prehispánico, sobrevive hasta nuestros días como un alimento infaltable en la cena navideña. Si bien su origen se remonta a la época anterior a la venida de los españoles, con el tiempo se fueron incorporando en su preparación algunos productos traídos por los españoles.

Este platillo que se degusta también a lo largo del año ha sido fuente de inspiración para el arte nacional.

En literatura, habló de los tamales Pepe Milla (1822-1882), en sus Cuadros de Costumbres y Manuel José Arce (1935-1985) no los dejó fuera de su columna Diario de un escribiente. En la serie Patria en el paladar, Arce recrea por medio de las palabras el streptease de los tamales tras deshacerse de sus hojas.

En la plástica

El pintor y escultor Rafael Rodríguez Padilla (1890-1929) pintó, en 1920, su obra El tamal que actualmente exhibe el Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida.

Marco Augusto Quiroa (1937-2004), otro gran pintor, escultor, político y escritor nacional inmortalizó el tamal en un cuadro que pintó en 1986

De acuerdo con su hija Rocío, el cuadro se titulaba La cena de Nochebuena y sirvió para hacer un plato cerámico de la Fundación del Centavo. Este plato fue elaborado por la exclusiva casa de cerámica francesa Limoges.