Guatemala

Contaminación ambiental: Paraísos naturales en riesgo de desaparecer

Paraísos ecológicos que durante muchos años han atraído visitantes y proveído recursos en Huehuetenango, Sololá, Petén y Alta Verapaz, ahora están amenazados por diferentes problemas, entre estos la urbanización masiva, falta de tratamiento de aguas servidas y excesiva producción de desecho o falta de acciones para protegerlos.

Por Yanira Alvizurez

La alta afluencia de visitantes, contaminación ambiental y falta de acciones para protegerlos hacen que bellezas naturales mueran lentamente.(Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
La alta afluencia de visitantes, contaminación ambiental y falta de acciones para protegerlos hacen que bellezas naturales mueran lentamente.(Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Las antes cristalinas aguas del Lago de Atitlán en Sololá, son cada vez más oscuras, pues la transparencia a bajado de 60 metros, en los años de 1970, a solo cuatro en la actualidad.

Recibe 16 millones 60 mil metros cúbicos de aguas residuales al año y en época de lluvias se le suman tres mil 84 toneladas de basura arrastradas por las correntadas.

Luisa Cifuentes, directora de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago Atitlán y su Entorno, manifestó que en 1970 las aguas de ese manto acuífero tenían 60 metros de transparencia, pero debido a la contaminación se ha ido desvaneciendo y en la actualidad es de 4 metros, desde la superficie; el resto hacia abajo ya no existe claridad. 

Reconoció que el mayor problema son el mal manejo de las aguas residuales y el aumento de basureros clandestinos, pues en la actualidad se registran 642 en el departamento.

Los expertos como Marvin Romero especialista en recursos hídricos, opinan que como consecuencia de la contaminación se suman los problemas de salud pública por la cantidad de heces fecales que representa virus ecológico. 

“Los fenómenos hidrometeorológicos están aumentando en frecuencia e intensidad debido a la contaminación, situación que ha complicado la producción, porque no existen mejoras en las semillas, todo es químico y afecta a la salud de los sololatecos”; dijo.

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Eduardo Aguirre, de la Asociación Amigos del Lago, refirió que la solución al problema podría ser la construcción de plantas de tratamiento de desechos sólidos y de aguas servidas en los 17 municipios de la cuenca, pero para eso se necesita una inversión de Q650 millones. 

Lamentó que cada día aumenta la cianobacteria, coliformes, algas, contaminación de aguas residuales, deforestación, arrastre de fósforo y nitrógeno por erosión.

“Pocos especialistas se atreven a establecer los años que le faltan a Atitlán para entrar en un proceso crítico de contaminación parecido al Lago de Amatitlán, cercano a la capital y convertido en toda una tragedia ambiental”, expresó.

Azul y limpia se observa el agua del Lago de Atitlán en un sector de Panajachel, Sololá, en la imagen captada en el 2006 (Izquierda). En la actualidad luce con varios metros menos de profundidad, más alejada de la playa y oscura. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)
Azul y limpia se observa el agua del Lago de Atitlán en un sector de Panajachel, Sololá, en la imagen captada en el 2006 (Izquierda). En la actualidad luce con varios metros menos de profundidad, más alejada de la playa y oscura. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)

Refugio desprotegido

El Cráter Azul, un refugio de vida silvestre en El Pucté y San Teodoro, Las Cruces, Petén, es un nacimiento de agua azul que cambia a turquesa según la intensidad de la luz. Tenía hermosos jardines subacuáticos, y en la actualidad se encuentra en peligro por el aumento de visitantes y falta de acciones para protegerlo.

Aunque es un área protegida, en el lugar se construyó un puente de madera, pero se ignora quién lo autorizó.

Rony Rodríguez, explorador y fotógrafo ambiental, indicó que ese recurso natural es un nacimiento del arroyo San Teodoro que desemboca en el riachuelo Pucté, los que se extienden alrededor de 7 kilómetros y ambos se unen al río La Pasión en Sayaxché.

Explica que el agua es de color azul marino turquesa y por su transparencia se observa el jardín subacuático que expone una variedad de flora, donde sobresale la ninfa blanca o nicté. Su nombre se deriva a una poza con forma de cráter, cuyas orillas son pocas profundas, pero en el centro alcanza cinco metros de profundidad.

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La bióloga Mirta Cano Alfaro, dice que es un área protegida que tiene muchos elementos naturales únicos para la región, pero que está en riesgo de ser destruido debido a la falta de interés de los pobladores en conservarla.

Walter Hernández Col, integrante de la Asociación de Lancheros de Sayaxché, dijo que el Cráter Azul es uno de los mayores patrimonios con una reserva natural de 16 mil 695 hectáreas, tiene mucho potencial para realizar estudios de aviturismo y otros tipos de investigaciones, pero si no se atiende podría desaparecer. 

Según expertos en los últimos dos años se ha detectado un avance del 30 por ciento de contaminación en ese majestuoso lugar.  

Personal del Instituto Guatemalteco de Turismo, lancheros y autoridades ediles de Las Cruces y Sayaxché buscan mecanismos para  proteger el lugar.

El Cráter Azul lucía con jardines subacuáticos hace dos años, antes de que tuviera vistas masivas (Izquierda). El fondo de la poza del Cráter Azul quedó sin vegetación subacuática después de Semana Santa, cuando llegaron muchos turistas. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)
El Cráter Azul lucía con jardines subacuáticos hace dos años, antes de que tuviera vistas masivas (Izquierda). El fondo de la poza del Cráter Azul quedó sin vegetación subacuática después de Semana Santa, cuando llegaron muchos turistas. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)

Agoniza fuente de vida

Considerado por los pobladores de Aguacatán, Huehuetenango, como una fuente de vida, el río San Juan, nace en las faldas de los Cuchumatanes, a 24 kilómetros de la cabecera, pero  su caudal se ha reducido debido a la tala ilegal, y se ha contaminado por falta de tratamiento de aguas servidas.

Aunque abastece de agua al 60 por ciento de la población y se utiliza para el riego de hortalizas, la mayor amenaza del río es la falta de acciones para evitar que reciba aguas residuales.

“La contaminación es más evidente en la parte baja del río que en el nacimiento. Se necesitan acciones para evitar que ese importante recurso natural desaparezca, como la construcción de plantas de tratamiento de desechos sólidos, jornadas de reforestación y concienciación”, dice Marcel Castro, vecino. 

Manolo Ordóñez, residente de Aguacatán, asegura que el tema preocupa por la importancia que el río San Juan tiene para el municipio, pues sus aguas son utilizadas en los sistemas de riego en los cultivos que posteriormente se distribuyen en mercados departamentales e incluso algunos son exportables.

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“La indiferencia de los vecinos y autoridades afecta la conservación de este paraíso ecológico que es considerado hogar de diversidad de aves y animales silvestres en peligro de extinción. El agua se usa para consumo familiar mediante sistemas de agua entubada”, dijo.

El alcalde Selvin Villatoro reconoce que tienen presiones para la construcción de plantas de tratamiento,  pero debido a la falta de fondos no se han hecho.

Imagen tomada en 1985 muestra la limpieza del agua del río San Juan en el sitio donde nace, en los Cuchumatanes (Izquierda). Una de las represas en el río San Juan, en Aguacatán, donde actualmente se aprovecha el agua para cultivos y consumo humano. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)
Imagen tomada en 1985 muestra la limpieza del agua del río San Juan en el sitio donde nace, en los Cuchumatanes (Izquierda). Una de las represas en el río San Juan, en Aguacatán, donde actualmente se aprovecha el agua para cultivos y consumo humano. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)

Protección natural  

Aunque la responsabilidad de proteger el monumento natural Semuc Champey, es de la Municipalidad de Lanquín, Alta Verapaz y del Conap, los propietarios de hoteles, restaurantes y vecinos han unido esfuerzos para mantener limpio los alrededores.

En el interior del parque, los guardarecursos comunitarios velan por su conservación. Ellos son los encargados de velar porque los visitantes cumplan las normas, no hagan fogatas, ni dañen la flora y fauna, pero en época de mayor afluencia de visitantes, no se dan abasto.

Pedro Archila, de la Sociedad Civil de Lanquín, indicó que, con el fin de contribuir a cuidar el área protegida, integrantes del Comité de Autogestión Turística tomaron la decisión de limpiar los alrededores y calle principal que conducen de Lanquín hacia el Monumento Natural Semuc Champey.

“Los guardarecursos son los encargados de concientizar a los visitantes para que no boten basura en el lugar, además no permitir hacer fogatas, ni dañar la flora y fauna, para no provocar un alto impacto en la naturaleza, pero no son suficientes en ciertas fechas del año”, indicó Archila. 

El impacto ambiental en el lugar ha sido mínimo debido a que la formación rocosa del lugar ha sido una protección natural.

Un sector de las pozas de Semuc Champey captado en 1999 (Izquierda). La misma área del monumento natural de Lanquín, Alta Verapaz, en una imagen captada recientemente. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)
Un sector de las pozas de Semuc Champey captado en 1999 (Izquierda). La misma área del monumento natural de Lanquín, Alta Verapaz, en una imagen captada recientemente. (Fotos Prensa Libre: Hemeroteca)

Con información de Ángel Julajuj, Mike Castillo, Eduardo Sam y Rigoberto Escobar 

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