Comunitario

Respirar aire puro es cada vez más difícil en la capital

Los pocos bosques con que cuenta la capital están al borde de la desaparición, debido al crecimiento poblacional y el avance descontrolado de las construcciones, señalan expertos.

Por César Pérez Marroquín / Guatemala

El crecimiento poblacional pone en riesgo la subsistencia de los pocos bosques de la capital. En la foto se observan asentamientos humanos en el barranco ubicado al norte del Puente del Incienso, zona 7. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
El crecimiento poblacional pone en riesgo la subsistencia de los pocos bosques de la capital. En la foto se observan asentamientos humanos en el barranco ubicado al norte del Puente del Incienso, zona 7. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

El problema no es sencillo, pues los capitalinos cada día tienen menos posibilidades de respirar aire puro, gracias a que la masa boscosa, ubicada principalmente en barracos, va en detrimento; sin embargo, algunos ambientalistas creen que aún es tiempo de hacer algo por esos recursos.

Para Gabriel Valle, ambientalista de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco), los barrancos  son fuente de generación de oxígeno, por lo que considera importantes la ejecución de proyectos para su conservación.

De acuerdo con Valle, la metrópoli cuenta con 25 zonas de bosque, de las cuales 17 se encuentran bajo manejo, con el cual se busca su conservación, pues de lo contrario los problemas como escasez de agua podrían ir en aumento en un corto plazo.





Explicó que las principales  amenazas para los bosques del área metropolitana son el crecimiento poblacional y la carencia de estrategias de construcción. Agregó que es necesario promover proyectos  de conservación como la promoción de parques ecológicos.

Rony Granados, gerente del Instituto Nacional de Bosques (Inab), dijo que el problema de deforestación en el perímetro urbano se debe al consumo excesivo de leña, por lo que considera necesario generar plantaciones que den el combustible necesario para tener una reserva de ese producto.

Elvis Caballeros, jefe de Fiscalización del Inab, en la capital la masa boscosa es insuficiente, por lo que no cuentan con un registro de que cantidad de hectáreas hay.

Explicó que la situación es alarmante porque los pocos árboles están en  parques y jardines,  debido al avance de las construcciones.

Añadió que en los barrancos aún quedan zonas boscosas, las  cuales están sometidas a fuertes presiones  de la población, porque vecinos, principalmente de puntos marginales, consumen grandes cantidades de leña, que obtienen por medio de talas ilegales.

Añadió que es necesario ponerle atención a la deforestación en los barrancos, ya que estos son catalogados como zonas de alto riesgo.

José Miguel Leiva, investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos (Usac), refirió que la capital se ha convertido en una ciudad gris, debido al elevado número de construcciones, lo que  causa que aumente la radiación solar.

Indicó que la masa boscosa se pierde de manera acelerada por el surgimiento de asentamientos improvisados, con lo que  también se incrementan  las probabilidades  de desastres naturales.

Magaly Arrecis, analista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), señaló que la pérdida  de bosque en la capital es producto de la migración interna, debido a la falta de oportunidades de desarrollo en el área rural.

Agregó que para  que la convivencia entre  los seres humanos y la naturaleza  caminen de la mano se debe destinar entre  un 10% y 25%  del territorio para  bosques; sin embargo, en el caso de la capital  pareciera que es todo lo contrario.

Escasez de agua

Expertos en medioambiente ven con preocupación cómo la pérdida de los bosques de la capital pone en riesgo la subsistencia de la población, pues debido al avance de las construcciones, los  suelos se vuelven impermeables, lo que significa que el agua de lluvia no regresa a los mantos acuíferos y la escasez del vital líquido  se agudiza.

Ernesto Moscoso, director de Cuencas y Programas Estratégicos del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, dijo que debido a la pérdida de masa boscosa, el tiempo de retención de agua de lluvia  se reduce de manera considerable y que en sectores de las zonas  5, 6, 17, 18 y  25  la oferta hídrica es precaria.

Añadió que no hay congruencia entre la demanda  y la  oferta de agua, por lo que sugiere tomar algunas medidas  a corto plazo relacionadas con los hábitos de consumo. Dijo que el agua debe ser reutilizada y disminuir su uso en actividades  como lavado de vehículos.

Explicó que esos problemas son producto de la deforestación, por lo que considera necesario crear procesos de concienciación individual que fortalezcan las campañas de reforestación que promueven las autoridades.

“Cuando nosotros, dentro de la ecuación ambiental extraemos a la especie humana, el ecosistema tiene un balance perfecto. Los ecosistemas tienen una capacidad de resiliencia o de autodepuración increíble, y podríamos, en alguna medida, arriesgarnos a garantizar que en 150 años sin la intervención del ser humano en procesos de contaminación o de mal manejo, los ecosistemas volverían a su balance y equilibrio natural”, señaló Moscoso.

Sin ley

Guatemala es el único país de Centroamérica que no cuenta con una ley de aguas y en donde cuatro de cada 10 personas en pobreza extrema no tienen acceso a fuentes mejoradas del vital líquido.

Así se pronunció la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) con motivo del Día Mundial del Agua, y dijo que la normativa es necesaria para establecer los derechos y obligaciones de la población en el uso y acceso a este vital líquido.

La PDH dijo en un comunicado que es "urgente" aprobar una legislación que dé prioridad al agua para usos personales, domésticos, producción de alimentos y prevención de enfermedades, que además incluya los principios de igualdad, equidad, inclusión, acceso a información, participación social, rendición de cuentas y justicia, y que asegure la sostenibilidad del recurso hídrico.

En Guatemala se carece de una ley de agua, un recurso que según ambientalistas es cada vez más escaso. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
En Guatemala se carece de una ley de agua, un recurso que según ambientalistas es cada vez más escaso. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Según la PDH, en Guatemala ocho de cada 10 personas tienen acceso a fuentes de agua mejoradas, pero aún persiste una brecha del 24.7 % entre el área urbana y rural.

De los 22 departamentos, los que tienen mayor acceso a las fuentes de agua son los de Sololá (97.1 %), Sacatepéquez (94.9 %) y Guatemala (90.5 %). Los que tienen menos acceso a dichas fuentes son: Alta Verapaz (44.5 %), Retalhuleu y Escuintla (ambos 57.2 %).

Detalles

  • La Empresa Municipal de Agua registra 215 mil servicios en el área metropolitana, los cuales son abastecidos  por medio de cien pozos.
  • Estudios anteriores dan cuenta de que el 41% del agua de la ciudad proviene de pozos y el 59%, de fuentes superficiales provenientes de cuencas fuera del área metropolitana.
  • Cálculos de la Municipalidad de Guatemala indican que dos millones de personas viven en la capital. Y un millón ingresa cada día para trabajar.
  • Un estudio del 2005 de Fundaeco  señala que para el 2020 los habitantes capitalinos superarán los 4.24 millones. 
  • Proyecciones  de Fundesa establecen que en el 2032 la metrópoli podría tener más de 5.2 millones de  habitantes.

Con información de Agencia EFE