Política

Stein afirma que fuerza del presidente es la ciudadanía

La mayor fuerza que tiene el presidente Jimmy Morales es el respaldo de la ciudadanía, indicó Eduardo Stein, ex vicemandatario de la República, al analizar las acciones en los primeros 10 días del nuevo gobierno y del Congreso.

Por Rosa María Bolaños

El ex vicepresidente Eduardo Stein hizo un análisis de los primeros días del nuevo gobierno. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El ex vicepresidente Eduardo Stein hizo un análisis de los primeros días del nuevo gobierno. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El experto en política pública e internacional ve con preocupación la inminente conflictividad social en las comunidades y alerta sobre nombramientos de funcionarios, fiscalización y el accionar del Congreso, que obliga al presidente a hablar claro a la ciudadanía.

¿Cuál es su evaluación de los primeros 10 días del nuevo gobierno?

El presidente ha mostrado desde el inicio estar a favor de un camino político esencial para el país y para su gobierno, con clara minoría en el Congreso, y eso es una invitación amplia, abierta y abarcadora a la población organizada para sumarse a los esfuerzos de transformación que el país necesita en el mediano y largo plazos, así como para atender las muy graves crisis que enfrenta en el corto plazo.

¿Parte fundamental podría ser la apertura al diálogo?

Es uno de los ingredientes; pero más allá de eso, el presidente necesita explicitar con claridad los espacios estratégicos de participación donde la ciudadanía se pueda involucrar de manera constructiva.

Hasta ahora, la mayor parte de las manifestaciones de grupos ciudadanos han sido más en la línea de auditoría social; entonces, es un reto político cómo convertir esa actitud ciudadana impaciente y pesquisidora en una actitud constructiva, sin dejar de ser vigilante.

El procurador de los Derechos Humanos advirtió de que se le debe poner atención al Sistema Nacional de Diálogo, porque se registran más de mil cien conflictos. ¿Comparte su postura?

No entiendo por qué la administración del presidente Alejandro Maldonado Aguirre suprimió el Sistema Nacional de Diálogo, es algo que se necesita recuperar en forma rápida para poder realizar esta previsión de escenarios críticos, atender los grandes problemas de exclusión y de desigualdades, que son problemas estructurales del país.

Luego del discurso de toma de posesión, ¿qué se ha cumplido y en qué contradicciones cree que ha caído el presidente Morales?

Él está enfrentando crisis de corto plazo de proporciones colosales, además de tener que enfrentar desafíos sistémicos estructurales en la institucionalidad del Estado y su funcionamiento. Creo que está encaminando las cosas para concentrarse en los cuatro temas en los que él insistió durante la segunda vuelta, como las finanzas públicas, la seguridad ciudadana, la crisis de salud y educación, y la generación de empleo.

¿Qué debe hacer?

Hay temas críticos de la agenda económica, financiera y social que no se pueden resolver en horas. Urge readecuar el presupuesto y ordenar las finanzas públicas a partir de los criterios de transparencia, probidad y entrega de cuentas; pero también a partir de criterios de eficacia y calidad del gasto.

El Congreso, después de conocer quien ganó la segunda vuelta, terminó de fijar las reglas de gasto del nuevo presupuesto y estableció candados ridículos, como que los ministros no puedan viajar, aunque se debe tener la flexibilidad que puedan asistir a reuniones regionales o negociaciones bilaterales.

También necesitan readecuar los destinos de algunos gastos, y eso se vio puesto a prueba el jueves en la repartición de las presidencias de las comisiones. El partido oficialista buscaba la Comisión de Finanzas del Congreso, para facilitar la revisión del presupuesto, y se coaligaron para impedirlo. Con eso están obligando a que el presidente tenga que ir a negociar al Congreso, en desventaja, la readecuación del presupuesto.

En toda la actividad política existe la negociación, pero en la tradición guatemalteca del Congreso que conocemos queda la duda ¿a cambio de qué? o ¿qué le van a pedir presidente a cambio de esa readecuación?, y ahí es donde la mayor fuerza que Jimmy Morales tiene es el respaldo de la ciudadanía.

¿Qué mensaje lanzó la “vieja política” al partido oficialista?

Si vemos de forma positiva, podríamos estar entrando en una era de colaboración entre el Gobierno y la oposición, que sin sacrificar los objetivos políticos que cada organización tenga, puedan ponerse de acuerdo en objetivos trascendentes y de beneficio nacional, pero la historia reciente del país nos hace dudar de que esto pudiera suceder con fluidez.

¿Podría Morales enfrentar el mismo problema que el expresidente Jorge Serrano Elías de no tener un Congreso que lo apoyara?

No quiero ofender a nadie, pero el expresidente Serrano decidió irse por una muy peligrosa ruta de pagar por decisiones legislativas usando dinero de sus gastos confidenciales. Eso es lo peor que se le pudo haber ocurrido, porque en todos los países que conozco de América Latina en donde algo similar ha ocurrido el Congreso se comporta como un dragón hambriento, insaciable, y cada vez pide más.

¿Qué debería hacer el presidente con este escenario en el Congreso?

Apelar al apoyo ciudadano en los temas claves que, con toda transparencia y claridad, necesitan de una decisión legislativa para modificar el presupuesto.

¿Cómo ve las primeras 240 horas de la nueva legislatura presidida por el diputado Mario Taracena?

Ha sido una refrescante sorpresa ver la voluntad del nuevo presidente del Congreso de asumir para ese poder del Estado también la ruta de la transparencia y de la probidad, comenzando por hacer pública la nómina de los contratos 0-11, que era uno de los secretos mejor guardados en el país.

¿Cree que Taracena se ha robado el show a su favor en los primeros días, usando la oferta de campaña Morales en contra de la corrupción?

Mario Taracena se quiso colocar desde un inicio en la dirección de los pensamientos y sentimientos ciudadanos de transparencia, y por ahora ha asumido un liderazgo claro a su favor y limpiando la imagen del Congreso. No creo que esté usurpando la promesa de campaña del mandatario, sino que él ha hecho una lectura del sentir ciudadano frente a un sistema electoral que es disfuncional para la legitimidad y que exigía mostrar compromisos claros con la transparencia. En términos coloquiales, está ejerciendo el dicho de “antes de que me digan, digo”. Espero que la entrega de cuentas públicas abarque a todos los poderes.

Con la fuerza que han logrado algunos partidos en el Congreso, en especial la UNE, ¿cree que ese partido también gobernará el país?

En ese sentido, desde que el general Efraín Ríos Montt, modificando un artículo de la Ley de Régimen Interior del Legislativo, presidió el Congreso durante cuatro años, se demostró que grandes áreas de la administración pública podrían ser controladas desde el Congreso, para bien o para mal. La labor de fiscalizar, de legislar y de representar del Congreso podía ser usada políticamente para paralizar el Ejecutivo a través de dos instrumentos, como las autorizaciones de gasto o deuda pública y las interpelaciones.

Creo que aquí también, aunque es menos fácil, debe de funcionar con toda fluidez el esfuerzo de auditoría ciudadana.

¿Cómo califica el manejo que se dio al supuesto donativo de Q100 millones en medicamentos, que no ha sido totalmente claro sobre los donantes?

No me siento con la información necesaria para opinar. El presidente ha tratado de resolver de la mejor manera que puede, en el cortísimo plazo, el colapso del sistema de salud, pero va a necesitar semanas y meses para poder reestructurarlo.

Creo que la ciudadanía y el nuevo equipo de gobierno están conscientes de lo que han representado en épocas recientes los contratistas del Estado y en particular los proveedores de suministros médicos, de manera que el Gobierno necesita estar muy atento a la auditoría ciudadana. La ciudadanía puede estar atenta para ayudarle a que no se resbale.

Y la situación de la ministra de Comunicaciones, ¿no es un desgaste innecesario?

Información que se ha divulgado es contradictoria, y esas contradicciones no le hacen ningún bien al nuevo gobierno y en particular al presidente Morales. Me sorprendió que le han dado un mes para que esclarezca su caso. Eso, en política, es un certificado de defunción. Ese tema tendría que haber estado transparente y solucionado antes de asumir el cargo, y ahora debería resolverse en horas, y no dilatar el asunto; eso emponzoña el camino.

Otros temas críticos son la SAT y los pactos colectivos.

Otra clave es enderezar la SAT. Tenemos que esperar a que en los próximos días el presidente acometa con toda energía y celeridad las acciones de transformar la SAT, y más adelante promover un pacto fiscal.

También está la situación laboral y los pactos colectivos. Por desgracia, organizaciones sindicales han presionado con pactos colectivos que sobrecargan la caja fiscal a niveles imposibles.

¿Qué ha cambiado o comienza a cambiar luego del 14 de enero?

Hay un camino abierto en donde las expectativas y la esperanza ciudadanía van encontrando cauces concretos para sumarse a la solución de problemas inmediatos, en particular en la crisis de salud del país. Se percibe que se están dando las decisiones que se necesitan.

En el caso del poder Judicial, ¿está dando pasos hacia transparencia?

No lo sabemos, pero un buen proceso para poner a prueba todo el sistema político va a ser la elección de la nueva Corte de Constitucionalidad, porque involucra a los tres poderes del Estado y al sector académico.

La ciudadanía está pidiendo con mucho vigor que el proceso sea transparente, pero la responsabilidad de la Corte es demostrar que no es sirviente del político que la eligió, sino que le sirve a la ciudadanía.