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Persiste la hambruna
Los cantidad de niños desnutridos se incrementó en el oriente del país
Por:
Claudia Munaíz
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| La desnutrición en la región cho’rti’ se ve agravada por la situación de extrema pobreza, la pérdida de cosecha y la sequía. Foto Prensa Libre: Emerson Díaz. |
En lo que va de agosto, 38 niños han sido ingresados por desnutrición grave en el Centro de Recuperación Nutricional de Jocotán, Chiquimula; el doble que el mes pasado.
Un recorrido por algunas aldeas refleja la cruda realidad: la hambruna no sólo azota a los pequeños, sino también a sus madres.
Aún no tienen nombre y ya son huérfanos. La historia de los gemelos del Dispensario de Jocotán es el triste testimonio de la desnutrición que se vive en la región cho’rti’ del país.
Su madre, Miguel Ángela Díez, de 39 años, no aguantó el parto, a causa de la desnutrición severa. “Allí dijo su última frase, cerró los ojos y se murió”, dice su hermana, Castolia Díez, de la aldea Oquén, Camotán.
Aumentan casos
Al centro ingresan madres con sus hijos con evidentes signos clínicos de desnutrición. “En julio llegaron 67 pacientes, y la explosión de casos se aproxima a la que tuvo lugar hace dos años”, asegura Antonio González, miembro de la Brigada Médica Cubana que trabaja en Jocotán.
En el dispensario Bethania, la religiosa Gloria Calderón atiende a 11 niños desnutridos. “La hambruna va a existir mientras la gente siga viviendo en la pobreza”, afirma.
Carlos Pérez tiene 2 años, pero parece de 9 meses. Su piel seca se pliega sobre sus huesos. “Tiene esclerosis y cardiopatía. Si crece, le podrían operar”, comenta González.
Desnutrición crónica
Uno de los mayores problemas a los que tienen que hacer frente los vecinos de Oquén es a la desnutrición crónica.
“Es el síndrome de baja talla; los niños tienen carencia de vitaminas, son apáticos y muy bajitos”, explica González.
Para paliar la hambruna, organismos y autoridades unen esfuerzos. “El programa de seguridad alimentaria tiene el objetivo de reducir la desnutrición y salvar vidas”, afirma Rina España, coordinadora del Programa de Salud de la región.
Esteban Díez, presidente del consejo comunitario de Oquén, se muestra escéptico: “La realidad es que la gente sigue muriéndose por la desnutrición. La ayuda del Gobierno, con la semilla, llegó en agosto; demasiado tarde”.
Testimonio: “No podía comer”
Aurelia Aldá, de 32 años, es originaria de la aldea Tijamate, Camotán, Chiquimula. Ingresó en el centro de Salud con su bebé, Gravier Aldá, hace un mes. Ambas estaban desnutridas. “Se me quitaron las ganas de comer durante el embarazo y luego mi hija no pudo tomar leche”, cuenta.
Las dos son atendidas en el programa de recuperación nutricional.
Aumentan casos: “La situación es grave”
Antonio González, de la Brigada Médica Cubana, atiende a madres e hijos desnutridos en el Centro de Recuperación Nutricional de Jocotán. “La situación se ha agravado. En lo que va de mes, han ingresado 38 niños con desnutrición grave o moderada. En julio hubo 67 ingresos”, afirmó González.
Hay casos de desnutrición roja y naranja; amarilla y verde, por orden de mayor a menor gravedad.
Según el médico, el censo efectuado por el Ministerio de Salud Pública no es una medida preventiva.
“Es difícil reducir la hambruna. Hace dos años se hizo seguimiento del peso y la talla de los niños menores de 5 años. Hoy, se vuelve a registrar incidencia de desnutrición”, enfatizó.
Los síntomas: Caos alimenticio
La desnutrición presenta algunos signos clínicos, entre ellos, el desnutrido marasmático y el denominado Kwashiorkor. Los síntomas son los siguientes:
Apatía e irritabilidad
Cara de anciano
Piel seca y plegadiza
Extremidades flácidas
Peso muy bajo
Disminución del tejido muscular y adiposo
Tristeza
Cara de luna llena
Cabello rojizo o quebradizo
Adelgazamiento muscular con presencia de grasa
Manchas en la piel
Hinchazón o edema en piernas
Lesiones en la piel
Hinchazón de estómago
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