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ATISBOS Tras un banco de ojos
La puesta en marcha de un banco de ojos sufre el calvario de la burocracia estatal, al tenerlo retenido el Ministerio de Salud, sin que se cumpla la orden presidencial
Por:
Jorge Ernesto Fingado
Es una barbaridad el retraso del funcionamiento del Banco de Ojos, que desde el 21 de abril del año pasado guarda en su despacho el doctor Salvador López Mendoza, según oficio enviado al doctor Edgardo Laparra Segura, principal promotor de esta unidad en beneficio de cientos de miles de guatemaltecos, quienes permanecen abandonados ante la carencia de órganos de la vista o al menos partes esenciales para recuperar la visión o aliviarla al menos.
El 12 de abril de 2004 el Organismo Ejecutivo emitió el acuerdo gubernativo 135-2004, en el que después de una serie de considerandos acuerda en su artículo uno la Creación de la Unidad del Banco de Ojos, como una dependencia administrativa encargada de brindar a la población guatemalteca un servicio de alta calidad, acorde a la más moderna tecnología médico-quirúrgico en el campo de trasplantes de tejidos oculares.
Este acuerdo no se ha cumplido, por falta de interés de los funcionarios del Ministerio de Salud, al no integrar el Consejo de Administración, como lo prevé el reglamento, aduciendo que “nadie quiere colaborar”, cuando en realidad el propio doctor Edgardo Laparra Segura envió la nómina de galenos especializados en la materia aceptando cooperar en tan noble dependencia y labor social.
¿Será desacato a un Acuerdo Presidencial? o simplemente caprichito de funcionarios de no agilizar tal dependencia. Aún no sabemos la cruda realidad, por más que hemos intentado dialogar con los encargados de tal asunto, pues siempre están “muy ocupados” en otros menesteres.
No quiero entrar en polémica con éstos de Salud Pública, pero si comentar que lo que están haciendo es una barbaridad, pues la iniciativa aprobada por el presidente Berger es urgente y necesaria, y no veo ningún negocio sucio en ello, pues lo que se persigue es un fin social de enormes kilates, para favorecer a cientos de miles de personas pobres, que no pueden pagar un trasplante córnea por ejemplo, mientras que existen también otros miles de guatemaltecos con sentido humanitario que pueden donar sus órganos visuales en vida.
Abundando en otros detalles, el mismo acuerdo relata textualmente en su Art. 10. Prestación de los servicios. “La Unidad de Banco de Ojos, brindará sus servicios a todas las personas que lo soliciten y cobrará el costo de los mismos de acuerdo a la capacidad económica de los beneficiarios, pudiendo omitir el cobro de los servicios prestados cuando el caso lo amerite...” más hermosa intención humanitaria no puede ser objeto de atraso y engavetamiento del asunto.
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