|
INDEPENDENCIA Actitud y valores
El que tenga oídos para oír, que oiga.
Por:
Juan Callejas Vargas
Sobre el tema de Valores se han destacado acciones interesantes en apoyo. El encuentro sobre los Valores bajo la coordinación de varias universidades del país con el patrocinio de Prensa Libre, sumado a la continua actividad que Prensa Libre y otros diarios han tenido en torno a la promoción de estos temas, así como estaciones de radio importantes.
El inicio del programa de valores impulsado por el Ministerio de Educación y además, se ha presentado una propuesta que busca simpatía de la ciudadanía para cambiar nuestra Constitución Política y con ello, el rediseño del Estado. ¡Un aplauso por estas acciones!
Convencido de que en la cultura judeo-cristiana tenemos tesoros, planteo a su consideración, algunas ideas del texto bíblico atribuidas a Jesús, consciente del perjuicio religioso o para otros, ideas devaluadas por la distorsión y/o el comercio que se hace de ellas. Sin embargo, he de reconocer, son fundamentos que ayudan a vivir bien.
En la parábola del sembrador, Jesús enseñó por medio de ejemplos y comparaciones. Puso esta comparación: “Un agricultor salió a sembrar trigo. Mientras sembraba, algunas semillas cayeron en el camino. Poco después vinieron unos pájaros y se las comieron. Otras semillas cayeron en un terreno con muchas piedras y poca tierra. Allí pronto brotaron plantas de trigo, pues la tierra era poco profunda. Pero las plantas no vivieron mucho tiempo porque no tenían buenas raíces, y se quemaron cuando salió el sol. Otras semillas cayeron entre espinos. Cuando los espinos crecieron, apretaron las espigas de trigo y no las dejaron crecer.
Pero otras semillas cayeron en tierra buena y produjeron una cosecha excelente. En algunos casos, las semillas sembradas produjeron espigas con cien semillas, otras produjeron espigas con sesenta semillas, y otras produjeron espigas con treinta semillas. ¡Ustedes, si en verdad tienen oídos, presten mucha atención!
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué pones ejemplos para enseñar a la gente?”. Jesús les dijo: “Yo enseño a la gente por medio de ejemplos; así, por más que miren no verán nada, y por más que oigan no entenderán”. Así se cumple lo que Dios había dicho por medio del profeta Isaías: “Esta gente, por más que escuche, nunca entenderá; y por más que mire, nunca verá. Pues no aprende, ni piensa; cierra los ojos para no ver, y se tapa los oídos para no oír. Si no fuera así, entendería mi mensaje, cambiaría su manera de vivir, ¡y yo la salvaría! Pero a ustedes, mis discípulos, Dios los ha bendecido, porque ven y escuchan mi mensaje. Muchos profetas y mucha gente buena hubieran querido ver lo que ustedes ven y oyen, pero no pudieron.
“Ahora, pongan atención y les diré lo que significa el ejemplo del agricultor. Hay algunos que escuchan el mensaje del reino de Dios, pero como no lo entienden, el diablo viene y hace que lo olviden. Estos son como las semillas que cayeron junto al camino. Las semillas que cayeron entre piedras representan a los que oyen el mensaje del reino de Dios y lo aceptan rápidamente y con gran alegría. Pero como no entendieron muy bien el mensaje, su alegría dura muy poco. Cuando tienen problemas, o los maltratan por ser obedientes a Dios, en seguida se olvidan del mensaje.
Luego están las semillas que cayeron entre los espinos. Estas semillas representan a los que oyen el mensaje, pero no dejan que éste cambie sus vidas. Sólo piensan en lo que necesitan y en cómo hacerse ricos. Finalmente, las semillas que cayeron en buena tierra representan a los que oyen y entienden el mensaje. Estos sí cambian sus vidas y hacen lo bueno. Son como esas semillas que produjeron espigas con cien, con sesenta, y hasta con treinta semillas”. El que tenga oídos para oír, que oiga.
|