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Urge ley de aguas
Las ciudades del país fueron fundadas donde los caudales son escasos
Por:
Claudia Méndez Villaseñor
En poco menos de 30 años, la escasez de agua en el país se convirtió en uno de los problema más difíciles de resolver para las autoridades.
Expertos coinciden en que la falta de una ley marco que regule la explotación y distribución del recurso a nivel nacional, la ausencia de políticas de Estado, la poca conciencia ciudadana y la debilidad de las municipalidades para acceder al recurso impiden encontrar soluciones en el mediano plazo.
Ambientalistas, funcionarios municipales, académicos e investigadores hídricos analizaron las posibles soluciones para atender este problema.
Recurso suficiente
“A nivel nacional hay suficiente agua disponible. Las aguas subterráneas y superficiales de los océanos Atlántico y Pacífico ofrecen una oferta de 130 millones de metros cúbicos de agua anuales (entre superficiales y subterráneas)”, explicó Pedro Tax, director de la unidad de Hidrología, del Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
“El inconveniente es que el agua no está donde fueron ubicadas las ciudades. Hay recursos, pero no donde se necesitan”, aclaró.
Tenemos grandes caudales, pero eso no implica que el agua sea apta para el consumo humano, aseguró Julio Campos, gerente de la Empresa Municipal de Agua (Empagua).
“Todos los años esperamos con esperanza el inicio del invierno para abastecernos de agua superficial. Sin embargo, tenemos que parar la producción de líquido porque el que captamos está contaminado con lodo y otros residuos”, señaló.
Según Hugo Vásquez, subgerente técnico de la dependencia, no es lo mismo la cantidad que la disponibilidad del recurso.
“Aquí es donde interviene un marco regulatorio que permita a los municipios que no cuentan con el recurso poder captar el agua de otros caudales”, señaló el funcionario de Empagua.
“De lo contrario, apuntó Vásquez, puede ocurrir lo mismo que en Sacatepéquez, donde quisimos extraer el vital líquido, pero los habitantes dijeron que no”.
Proyecto integral
Jaime Carrera, del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambientales, de la Universidad Rafael Landívar (URL), expresó que el problema no se podrá solucionar hasta que las entidades del Gobierno dejen de ver el agua como un tema sectorial.
“El Ministerio de Agricultura lo mira desde el punto de vista de los riegos; el Ministerio de Energía, desde su perspectiva, y así cada uno tiene sus propios intereses”, dijo Carrera.
Yuri Melini, director del Centro de Acción Legal-Ambiental y Social de Guatemala (Calas), comentó que han presentado a diputados del Congreso propuestas de reformas al Código Municipal para crear una comisión del agua en las comunas y delegar en un concejal esa responsabilidad.
“Este es otro paso, porque ya se ha hecho el intento por aprobar 27 leyes marco para regular el agua, y el tema siempre queda pendiente”, subrayó Melini.
Inventario: Oferta acuífera
Según los estudios, el país posee agua suficiente.
Guatemala tiene un escurrimiento superficial de entre mil 760 y tres mil 190 metros cúbicos por segundo.
Entre 55.6 mil millones y 100.6 mil millones de metros cúbicos por año.
El 55 por ciento del territorio lo forman cuencas de repercusión internacional cuyas aguas llegan a México, El Salvador y Belice.
El volumen máximo embal- sado es de 524 millones de metros cúbicos.
Hidropolítica: “Es tema de gobernabilidad”
Yuri Melini, del Centro de Acción Legal-Ambiental y Social de Guatemala, apuntó que cuando se habla del agua se obvia la gobernabilidad.
“Entender la hidropolítica (término francés que se acuñó para explicar el fenómeno) es fundamental para encontrar soluciones”, señaló.
El ambientalista expuso: “Si bien hay regiones con suficiente agua y existe un poder real que la administra, los pobladores pagan centavos por el servicio. Tienen la idea de que el agua es gratis porque cae del cielo. No hay disposición a pagar una tarifa adecuada”.
Según Melini, una encuesta realizada por un centro de investigaciones reveló que los guatemaltecos estarían dispuestos a pagar dos veces más por el servicio de cable que por el agua.
De acuerdo con Empagua, producir un metro cúbico de agua, unas 12 mil botellas, cuesta Q3.50, y se vende al usuario a Q1.12, lo que genera unos Q25 millones anuales, de los cuales usa Q11 millones para pagar la energía que consumen las plantas de producción.
Qué hacer
Estas son algunas acciones para enfrentar el problema:
Modernización del régimen legal, institucional y de políticas públicas del agua, mediante un proceso social informado y amplio.
Aprobar la emisión de leyes que otorguen seguridad jurídica al proceso de aprovechamiento del agua.
Un inventario del agua con su respectivo catastro físico y registro de derechos y obligaciones para su uso.
La adquisición de agua en bloque de Sacatepéquez, Villa Nueva y Quiché.
Crear una dirección nacional para que planifique, regule y evalúe las acciones del Estado respecto del agua.
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