|
Milagros de La Nueva Esperanza
Gemelos nacen en un albergue para damnificados
Por:
Eduardo Sam Chun
 |
| Cristina Morales dio a luz a Lucía y Ricardo en el albergue de la iglesia Cristo de Esquipulas. Los vecinos dicen que los niños han traído una luz de esperanza a los damnificados. Foto Prensa Libre: Eduardo Sam. |
Cobán /.-El 13 de agosto quedará grabado en la memoria de los cobaneros como el día en que el río Cahabón arrasó con viviendas, causó deslaves y cobró la vida de cinco pobladores del cantón Las Casas, de la zona 8.
En medio de la devastación también existen milagros dignos de ser contados, como el nacimiento de los gemelos Ricardo y Lucía, en el albergue ubicado en la parroquia Cristo de Esquipulas. Cristina, la madre, los llamó así en honor a los dos voluntarios españoles que atendieron el parto, pues no hubo tiempo de llevarla al hospital.
Los 125 damnificados que se encuentran en ese refugio coinciden en que ese hecho es “una señal, una nueva esperanza”, el mismo nombre de la colonia donde habitan los padres de los niños y que fue uno de los más golpeados de Cobán.
Cristina llegó al refugio junto a su esposo, Yovani Sucup, y sus cuatro hijos: Sergio, César Darío, Edwin Rolando y Silvia Verónica, de 10, 7, 4 y 2 años, respectivamente. “Vivimos cerca del río y vimos cómo comenzó a subir. Nuestra casa tiene muchas goteras, y a la par tiene un nacimiento de agua; no podíamos quedarnos allí, bajo la lluvia y el frío que había esa noche”, contó Cristina.
Nadie se percató de su embarazo, mucho menos que estaba próxima a dar a luz y ni ella misma sabía que esperaba gemelos. A las tres horas del jueves 16 de agosto comenzó a tener contracciones y no hubo tiempo para más.
Hoy no puede contener las lágrimas, en una mezcla de dicha e incertidumbre, al pensar en el futuro. Le preocupa la seguridad de todos sus pequeños y las condiciones en que quedó su vivienda luego de la tragedia.
“Dios me ha dado fuerzas para tener a mis dos bebés y que estén normales y fuera de peligro.
Estoy orgullosa y me siento muy feliz”, expresó Cristina, mientras los arropa en una pequeña canasta que le regalaron.
El sacerdote Sergio Godoy, encargado del albergue, aseguró que la llegada de los gemelos marcó la vida de quienes viven en ese refugio.
“Este nacimiento ha traído una sorprendente calidez humana en el albergue; toda la atención se volcó hacia los bebés, cuyos padres son de escasos recursos”, afirmó.
Volver a empezar
La Nueva Esperanza hace honor a su nombre. Los pobladores han vuelto para levantar los escombros de sus viviendas y están dispuestos a comenzar de nuevo.
Otros milagros
Rocael Fernández y su familia se encontraban cenando cuando escucharon un retumbo. Era la casa del vecino que estaba siendo arrasada por un deslave. Haber dejado las sillas alrededor de la mesa es lo que hizo que hoy puedan contar lo sucedido.
Aparte, Mario Pacay, otro vecino, vivió momentos de desesperación cuando trataba de rescatar a su hija Ana Mariela, de un año y tres meses de edad, quien quedó atrapada bajo los escombros junto a su tía Vilma Pacay, 10. “Sólo escuchaba la voz de Vilma, que decía: Sáquenme, por favor; pero no escuchaba a mi hija...”, recordó Mario.
Entre lodo, láminas, platanares y vigas de madera logró llegar hasta ellas y rescatarlas. Ana Mariela estaba inconsciente, pero los rescatistas la llevaron al hospital y hoy se encuentra estable.
Don Gaspar Pérez, 70, también lo perdió todo. Aunque lloró al pensar que tendrá que comenzar de nuevo, agradece a Dios por estar vivo. Él pudo ser una víctima más, pues nunca se dio cuenta que el afluente se había desbordado.
“Aquí vivíamos junto a mi hija”, narró, mientras recorre los escombros. “Yo construí esta casa porque soy albañil, y ahora nos quedamos sin nada. Todo quedó debajo de tierra, pero agradezco a Dios que ya nos habíamos ido cuando el deslave botó la construcción”, refirió.
APOYO
SI DESEA COLABORAR CON LOS GEMELOS LUCÍA Y RICARDO PUEDE COMUNICARSE AL 7951-0207 CON EL SACERDOTE SERGIO.
|