Guatemala, 21 de abril de 2008
Abularach inaugurará una retrospectiva muy completa que muestra sus 61 años de vida artística.
Por Lucía Herrera
El maestro Rodolfo Abularach montó su primera exposición en 1947, a partir de allí su trabajo ha sido incalculable, su arte ha llegado a Centroamérica, Sur América, Estados Unidos y Europa. Ahora con 61 años de carrera artística montará, en Antigua Guatemala, una retrospectiva con más de 150 obras, entre grabados, pinturas, esculturas y dibujos.
Desde el principio. Habrá obra que expuse en mi primera muestra, cuando mi catálogo lo hizo Roberto Ossaye. Luego, habrá obra de todas mis épocas. La última será un cuadro que pinté en Homenaje de Manuel José Arce, La obra que hizo temblar al mundo. De mi última etapa sólo voy a exponer cuatro cuadros, por el tamaño de las obras.
El criterio fue de Roberto Cabrera, el curador, con quien además somos muy buenos amigos. Además, colaboró Irma de Luján y Ana María Segovia. Roberto ya tenía una idea definida de lo que se iba a hacer. Yo conservo mucha obra de todas mis etapas, así que había de donde escoger y charlamos los pros y los contras. La idea central de la exposición es mostrar una secuencia de todo mi caminar en el arte y los diferentes momentos y etapas creativas.
Me gustan varias en los diferentes períodos, pero en realidad no tengo una preferida, incluso estoy pensando regresar a épocas anteriores porque creo que en muchas de ellas pasé muy rápido y no tuve tiempo de desarrollar cada uno de los caminos.
En realidad me han tratado muy bien, no tengo de qué quejarme. El arte es una profesión que gusta o no gusta y en casi todas las exposiciones tengo un comentario favorable, por suerte. En años anteriores me invitaban directamente de Nueva York, pero siempre representaba a Guatemala, viajé por muchos lugares, hasta 1986 que me cansé de eso.
La mayoría de la gente me conoce como el pintor de ojos. Cuando pintaba toros me decían el pintor de toros, después monté una exposición de erupciones de volcanes, y decían que era el pintor de volcanes, aunque sólo hice dos cuadros de volcanes porque las erupciones tienen otro significado. Yo hago ojos al igual que pinto cualquier otro cuadro, es una forma creativa de cortar el espacio. El arte pictórico es espacio línea y color, después me puede recordar algo, pero nunca he copiado y no me interesa, todo es imaginación. Los ojos surgieron de mi época abstracta y algo de eso se podrá ver en la exposición. Muchos creen que el ojo salió intencionadamente, pero hasta para mí fue una sorpresa. Yo nunca hago planes, porque aunque los haga siempre hago algo diferente, es un fluir de creatividad el que me impulsa a hacer una imagen determinada. Creo que la época de los ojos se quedó grabada en la gente por la publicidad que me hicieron y porque los ojos les llama la atención a muchas personas.
No tengo un sistema determinado, las imágenes se me imponen. Muchas veces tengo una imagen y cuando llego a la tela sufre cambios de todas maneras, incluso tengo que hacer muchos cuadros con la misma idea porque hay más posibilidades. Otras veces he probado e automatismo, para no dejar que el pensamiento influya en la creatividad. En una oportunidad tomé un pincel en cada mano y empecé como a ‘marimbear’ en la tela y salió un cuadro con mucha soltura, curiosamente como si fueran desechos de guerra o de basura, muy bello, porque los brochazos se fueron haciendo solos. Hice varios cuadros así. Otra forma es empezar la obra en una esquina y terminarla en la otra, o iniciar en el centro sin un dibujo preliminar. Nosotros los humanos, por naturaleza, tendemos a copiarnos, yo trato de que no me suceda lo mismo, aunque es difícil porque diariamente a uno le sale bien algo y quiere repetir lo mismo con una ‘variacioncita’ y eso es peligroso. Idealmente cada cuadro debería ser completamente nuevo, lo importante es uno mismo frente a la tela blanca o el papel.
Casi siempre he hecho lo que he querido en el arte y por eso no he tenido éxito comercial. Me gusta ser consecuente conmigo mismo y encontrar nuevas formas sobre mi propio trabajo. El arte sigue siendo una manera de vivir y conocerme a mí mismo. La creatividad es para mí lo más importante. He hecho lo que he querido y quiero hacer más mientras viva.
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