Guatemala, 15 de enero de 2008

POR QUÉ SUBDESARROLLADOSAniversario de oroPor Jaime Francisco Arimany Ruiz

HOMO ECONOMICUSTu gabinete es mi esperanzaPor José Raúl González Merlo

PUNTO DE ENCUENTRODesafíosPor Marielos Monzón

WACHIK ´AJEl once de ColomPor Martín Rodríguez Pellecer

SIEMBRAPetrochávezPor Carlos Enrique Zúñiga Fumagalli

DE MIS NOTASTerroristas *-/"·$%&/?!"+*/Por Alfred Kaltschmitt
Un Estado incapaz de establecer el imperio de la ley, mucho menos el poder coercitivo de la misma. Un Estado débil que ha generado un irrespeto que linda en la anarquía. Aquí se puede hacer de todo y nada pasa. Aun con pistola en mano, todavía humeante, testigos y pruebas, menos de dos de cada cien crímenes llegan a condena. No digamos cometer robos u otros delitos aún más graves como el terrorismo de infraestructura pública.
Aquí se roban los cables telefónicos media docena de veces de colonias enteras, y nada pasa. Se roban el cable de fibra óptica una y otra vez, y nada pasa. Asaltan en la misma carretera docenas de veces, y nada pasa. Aquí se roban, ¡oh colmo de los colmos!, las “tierras” de nada menos que de la subestación eléctrica de El Guarda, y nada pasa. Se roban una y otra vez las piezas centrales de las torres de alta tensión, y nada pasa…
Aquí nadie investiga a las compañías que compran todo ese material robado y luego “exportan” al exterior el cobre. Sí. Guatemala es un país que no produce cobre, ¡pero lo “exporta”…! Y nada pasa. Aquí puede usted ir a La Terminal y ver todos esos mismos cables robados y piezas de aluminio de las torres, en las aceras, ofrecidas en venta de la manera más insolentemente impune, ¡y nada pasa!
“Paisito de m… donde solo viven pendejos y por eso el crimen paga…”. Ese es el mensaje que les enviamos a los bribones, a los bandidos, a los delincuentes, que se ríen en nuestras narices, en la dignidad y en el rostro mismo del sistema de justicia.
La Policía Nacional Civil no tiene ninguna credibilidad. Si te para un policía, lo que sientes es temor en vez de alivio. ¿Qué clase de sistema es este? ¿Hasta dónde habremos de tolerar semejante descontrol? La impunidad es desbordante. Y la aprovechan los narcos, y hasta el reo, que desde su celda —oh colmo de los colmos— ¡extorsiona y dirige a su banda!
Cuando un país se queda casi tres días en tinieblas, porque las torres de alta tensión —esos monstruos que se elevan como gigantes por encima de la tierra sosteniendo en sus brazos de metal pesados cables por donde atraviesa energía de alta tensión— colapsan, porque las azotan unos vientos huracanados (a pesar de que su estructura está diseñada para soportar vientos muchos más fuertes), uno se pregunta cómo es posible que existan terroristas que puedan robarse una y otra vez las piezas de aluminio que amarran su estructura, ¡y no les pase nada!
Mientras escribo esta columna, hoy, lunes 14 a las 14, el presidente electo de Guatemala, ingeniero Álvaro Colom, está levantando la mano para ser juramentado. Lo hace a sabiendas de que realmente no tiene control de este país. Gobierna ahí. Entre los sillones mullidos del Teatro Nacional y la tribuna presidencial.
Ahí hay orden, autoridad, control. El resto del país está en manos de la desidia, la corrupción y una extraña anarquía de sistema medio fallido que tiene atada a la señora “esa” de los ojos vendados, con todo y balanza de la justicia. No sería extraño que le roben “la venda” que cubre su vista…. Pero quizás sea bueno que abra los ojos para ver la realidad.
Quizás es bueno que sepa que aquí mandan los mareros, las bandas de criminales, las bandas de policías corruptos, las bandas de terroristas de infraestructura pública.
Y que aquí no manda el presidente. Todo es una ceremonia…
alfredkalt@gmail.com
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