Guatemala, 15 de enero de 2008
Plástica
Por Irma de Luján
Este libro, y tal como lo enfoca el maestro Luis Díaz, debe ser considerado como un hito en la historia de nuestra estética.
No debe de pasar inadvertida esta obra, pues reclama un primerísimo lugar en la bibliografía guatemalteca. Empeñado en la búsqueda de hermanar la historia del arte y la crítica, logra una investigación estética, fenomenológica. Desde luego, la obra del maestro Luis Díaz debemos considerarla en toda su originalidad y hondura. La obra la divide el autor en décadas, iniciándola en 1964 y finalizándola en 1973.
El análisis de esta obra, es la consecuencia de todo un juicio crítico de valor, la realiza a partir de su propia obra, como dato primario. Todo está en función de ella y siempre lo permite primariamente ahondar en los datos que nos ofrece la misma. La intuición desde su esencia es la que da a sus juicios y a la de otros críticos un valor perenne, libre de contingencias históricas. Esto parece ser el escoyo más difícil de salvar, o la aspiración más imposible de realizar en la crítica vivencial y plasmarlo en un libro. A través de los escritos de su obra y la valorización de esta, nos adentramos en la esfera de lo absoluto, campo donde se mueve el autor.
La especialización la hace posible por la multiplicidad de sus estados mentales, de esta manera es posible individualizar cada obra suya, a partir de la amplitud, considerando cada forma por lo que es en sí. A través de su largo quehacer como pintor, arquitecto y escultor.
El análisis fenomenológico de cada obra suya, vemos como se va apoyando, partiendo de la “Idea”, luego viene la intuición hasta llegar a la forma, la cual ha asimilado todas estas ideas.
A través de este libro, vemos la importancia que tuvo para el desenvolvimiento del arte guatemalteco la generación del 60, momento cuando se funda la Galería DS. Creada por los talentosos Danny Schefer y Luis Díaz. Por esta galería pasaron pintores como Roberto Cabrera, Margarita Azurdia, Efraín Recinos, etc. Pero lo más importante es que alrededor de esta galería se formó espontáneamente un centro cultural. Esta galería tuvo un gran impacto en el arte guatemalteco, hasta la original caligrafía de Danny Schefer se impuso en nuestro ambiente.
Este libro será un referente indispensable para el que quiera investigar esta etapa del arte guatemalteco. Otra consecuencia muy importante de esta obra como expresión en su misma configuración formal, es la dicotomía entre el texto y la ilustración.
La ilustración gráfica es un contrapunto, y un enriquecimiento al texto. A través de las páginas comprendemos la intensión de Luis Díaz, creo que su mayor anhelo es esencializar en nuestra conciencia la importancia del arte. Así mismo nos demuestra que la crítica no puede limitarse a la aprehensión del fenómeno artístico, sino que el fenómeno artístico cobra vivencias y es objetivado a través de la crítica. La expresión objetivada en nuestra conciencia es lo que hace posible la creación de la obra y la crítica de esta.
Me parece que este libro es un eslabón muy importante en la bibliografía del arte que ha surgido recientemente en nuestro medio.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2007 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio