Guatemala, 15 de enero de 2008
Protocolo Durante la sesión solemne, las miradas y atención fueron para el gobernante venezolano
Entre los principales retos del nuevo ministro de Energía y Minas, está lograr el aumento en la oferta de generación de electricidad a través de hidroeléctricas, fuerza eólica y energía solar.
Otros desafíos son poner en marcha la Política energética y minera de 2008 al 2015, revisar los contratos de generación e impulsar los proyectos de construcción de refinerías.
En Finanzas
Lo urgente en seguridad
Eliminación de analfabetismo
Deficiencias en área de Salud
Por césar leóny luisa f. rodríguez
Los encargados de protocolo los sentaron separados, con cinco presidentes de por medio. Y funcionó, porque ayer los presidentes Álvaro Uribe, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela, —distanciados tras el conflicto FARC-rehenes— ni se voltearon a ver durante la ceremonia.
Luego de su ingreso en el Gran Teatro Nacional, que originó una ovación en algunos sectores de la Gran Sala, Chávez saludó efusivamente a Daniel Ortega y a Lula da Silva, mandatarios nicaragüense y brasileño, respectivamente. Del otro lado, Uribe saludaba a sus homólogos el mexicano Felipe Calderón y el costarricense Óscar Arias.
A minutos de iniciar el acto, la siguiente ovación la recibió Álvaro Colom. Con paso lento, pero visiblemente nervioso, el mandatario subió al escenario y fue aplaudido por todos los espectadores.
Solo no se ganó las palmas de los diputados del Partido Patriota, ubicados en una tarima al fondo del escenario, junto al resto de legisladores. Las corbatas de los diputados de la Gran Alianza Nacional (Gana) también hablaron por sí solas: el grupo al que lo han llamado indigno tenía un color distinto al de sus otros compañeros de bancada.
Durante el acto, el más activo siempre fue Chávez: platicaba con la secretaria de Estado para los Derechos Humanos de Francia, Rama Yade. Luego, sonreía con Lula o intercambiaba palabras, entre risas, con Antonio Saca, de El Salvador. Solo estuvo atento al discurso de Colom.
Al final, los mandatarios saludaron a Colom: uno a uno subió al escenario y regresó a su asiento, excepto Uribe, quien fue conducido a otro lado y no hubo oportunidad de cruce con Chávez.
Quien sí se cruzó con el mandatario venezolano fue Felipe de Borbón, el heredero del rey español que mandó a callar a Chávez semanas atrás en una cumbre en Chile. Pero el encuentro fue fugaz. El Príncipe pasó de largo, mientras Chávez y Ortega seguían con su conversación.
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