Guatemala, 21 de enero de 2008
Investigación Policías y familiares integraban organización de diputado
El ex diputado Loaiza fue propietario de más de 15 gasolineras.
• Según el Registro Mercantil, los negocios del ex diputado iniciaron en 1980.
• El Ministerio de Energía y Minas establece que tenía cinco licencias para trabajar petróleos clase A.
• Sus negocios compartían direcciones y razón social.
• Después de manejar esos comercios, ahora sólo se registra que dejó grandes deudas en los inmuebles que habitaba, así como a los abogados que le asistieron.
• El 8 de agosto del 2006, Loaiza fue expulsado del PAN. Buscó su reelección en los comicios anteriores, pero perdió.
• Es prófugo desde el 15 de enero del 2008.
El cruce de llamadas telefónicas de por lo menos 14 miembros de la banda ha permitido establecer cómo el último atraco se planificó con ocho días de anticipación.
El despliegue de llamadas determinó que, el 27 de abril, Patricia Loaiza, hija del ex diputado Héctor Augusto Loaiza Gramajo, se comunicó por medio del teléfono 55285556, en cuatro oportunidades, con Igdalias Sierra Salazar, alias Tontín, al número 55263357, con la finalidad de concretar el atraco.
El número de la hija de Loaiza se encuentra registrado en las facturas que ésta extendía en la gasolinera Acatán, zona 16.
También se tienen llamadas que se originan desde la calle Mariscal, 3-63, zona 11, colonia La Joya, lugar donde tenía un salón de belleza la hija de Loaiza.
Otras llamadas también fueron efectuadas desde la 2a. avenida, 46-79, colonia Monte María I, zona 12, vivienda del ex diputado.
Rony López, fiscal del caso, explica que las llamadas fueron determinantes dentro del proceso, pues con ello se concreta la forma criminal en la que actuaron.
Cuando faltaban siete días para el robo, Sierra se comunicó con Juan Guzmán, quien fue el que condujo la pipa hasta la gasolinera de Loaiza.
Seis días antes, se contactaron con los agentes de la Policía que participaron en el atraco, miembros de la Comisaría 15, quienes se encargarían de apoderarse del cisterna, en el kilómetro 22 ruta al Pacífico.
Cinco días antes del hecho, los policías iniciaron las operaciones desde las 3 horas, y apareció un nuevo personaje sólo conocido con el sobrenombre de Cabra, quien utilizó el número 55556299.
La modalidad se repitió durante los días restantes, excepto que un día antes del hecho, los policías se comunicaron, a las 16.32 horas, con Sierra, a quien se le considera el enlace de la organización con los jefes de la banda, con la finalidad de coordinar y confirmar la hora de reunión y los puntos en donde se distribuirían cuando pasara la pipa con combustible.
El fiscal explicó que aún hace falta el despliegue de otros números, pues en el caso de Loaiza, éste gozaba de inmunidad y no se podía solicitar autorización judicial del número 59900523 que el Congreso le asignó.
Por coralia orantes
El ex diputado Héctor Augusto Loaiza está prófugo de la justicia, sindicado de crear una banda del crimen organizado —integrada por policías, particulares y familiares— que robaba de dos a tres camiones que transportaban combustible cada mes, durante tres años. El Ministerio Público (MP) cuenta con pruebas contundentes en su contra, a las cuales tuvo acceso Prensa Libre.
Según el informe, la ruta al Pacífico era el escenario perfecto para operar, debido a la confabulación que existía con agentes de la Policía encargados de dar seguridad al sector. El MP dice que eran las piezas operativas principales de los atracos.
“Los agentes integraban una mafia que actuó con impunidad durante varios años, y sumó jugosas ganancias por medio de vender combustible robado en por lo menos tres gasolineras que aparentaban ser negocios lícitos para el consumidor”, afirmó el fiscal Rony López.
Datos de la Gremial de Transporte Especializado de Combustible dan cuenta de que en el 2005 aumentaron los atracos en esa ruta, y que después de la captura de los miembros de esa banda, mermaron considerablemente.
Se calcula que la banda robaba de dos a tres cisternas por semana, con ocho mil o 10 mil galones de combustible. Ganancias que, según las pesquisas de la Fiscalía, eran de unos Q216 mil por cisterna.
Tras las denuncias, el MP inició una serie de investigaciones que los condujeron a Loaiza, pero por ser diputado, fueron cautelosos; sin embargo, las evidencias eran cada vez más contundentes.
En los lugares cercanos a la gasolinera del diputado, se localizaron varios de los furgones y plataformas robadas. Inclusive, en los últimos allanamientos ejecutados se localizó un cuaderno con una lista, a mano, donde se enumeraban las fechas de los atracos cometidos por esa organización.
A pesar de que ya fueron condenados cuatro policías, López considera que existen más involucrados en los robos, y que no pararán hasta dar con ellos.
Otro hecho que viene a confirmar los negocios ilícitos del ex diputado es que desde el 19 de agosto del 2003 su gasolinera se encontraba en situación de cancelación por parte de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), tal como lo establece el informe enviado a la Fiscalía el 30 de julio del 2007.
A pesar de ello, Loaiza seguía vendiendo combustible en sus gasolineras ayudado, según la Fiscalía, por sus testaferros José Arturo Tinti Sarceño y Daniel Santos Domínguez, quienes emitían facturas falsas.
Además de vender gasolina, distribuían a otras empresas combustible por mayor. Hay pruebas que indican que se abasteció a la gasolinera ubicada en la 2a. avenida y 23 calle, zona 1.
Las investigaciones establecen, por medio de los reportes del Registro Tributario de la SAT, que Loaiza, Tinti y Santos Domínguez usaban la misma dirección de la gasolinera ubicada en la avenida Petapa, con nombres diferentes: Petrogás de Guatemala, Petrogás y Petro-Gas.
“La finalidad era operar los tres negocios al mismo tiempo, con el mismo inventario de producto; usar los mismos tanques de almacenamiento, para que contablemente les fuera difícil cuantificar qué producto pertenecía a cada persona”, explicó el fiscal.
Hasta el momento, la SAT nunca reportó acciones anómalas del diputado o de sus testaferros, pero se ha determinado que éste evadió al fisco.
El Ministerio Público pidió a la SAT que haga auditorías fiscales de la familia de Loaiza y sus allegados, con el fin de establecer el monto de la defraudación. “Ninguno pudo presentar documentación que establezca de manera legal de dónde sacaron el combustible que vendían”, detalló López.
Otro de los negocios familiares que simulaba la compra venta de los carburantes es el ubicado en la 0 calle, 12-30, aldea Acatán, Santa Rosita, zona 16, cuya propietaria es Patricia Loaiza, hija del ex congresista.
La Fiscalía ha establecido que las ganancias eran depositadas en diferentes cuentas bancarias, con el supuesto fin de lavar el dinero obtenido por el robo de la gasolina.
Para la Fiscalía, el mayor beneficiado fue el diputado Loaiza, prófugo desde el 15 de enero último, y quien es investigado por robo agravado, contrabando, defraudación tributaria y caso especial de defraudación tributaria.
Una de las evidencias contundentes contra Loaiza es que Texaco rompió relaciones con él y dejó de suministrarle combustible a la gasolinera ubicada en la avenida Petapa, 49-30, zona 12, lugar donde el 6 de mayo de 2006 se encontró una pipa con más de ocho mil galones de combustible robado.
Loaiza había adquirido una deuda de unos US$25 mil por alquileres atrasados.
Según el MP, era tan común el trabajo que realizaba esa banda, de vigilar los transportes, montar supuestos operativos, que ya no se preocuparon de perfeccionar los detalles, y por una llamada de una de las víctimas, fueron detectados.
Ese 6 de mayo, el conductor de una camión, al ver que era perseguido desde el kilómetro 22 ruta el Pacífico por unos agentes de la Policía, decidió llamar al operador de la compañía que representaba y explicarle lo que sucedía, fue así como éste dio aviso al 110 de la Policía, y se inició la búsqueda.
López considera que esa llamada fue clave para dar con la banda, de ahí empezaron a investigar las llamadas telefónicas entre los sindicados, y poco a poco fueron dando con los integrantes.
También gracias a los enlaces de comunicaciones telefónicas, determinaron la forma de operar de la banda y cómo planeaban los asaltos. Sin embargo, las evidencias más contundentes son las pipas abandonadas y la detención in fraganti descargando combustible robado en la gasolinera del diputado.
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