Guatemala, 21 de enero de 2008
REDACCIÓN BUENA VIDA
Tanto los tintes como las cremas alisadoras pueden dañar la piel, el cabello y los ojos, en especial si no se aplican con cuidado.
Algunos de los problemas que causan estos productos si no se siguen las instrucciones de uso o se es alérgico a alguno de sus componentes son: caída del cabello, quemazón, enrojecimiento, picazón, hinchazón en el rostro y dificultad para respirar.
Además de prestar atención a todas las precauciones y advertencias escritas en el envase, hay que hacer una prueba de contacto antes de aplicarse el tinte. Esta medida consiste en frotar una pequeña cantidad del colorante en la parte interna del codo o detrás de la oreja. Dejarlo allí durante dos días. Si se nota una erupción, no aplicar el tinte en el cabello. Repetir la prueba cada vez que se desee cambiar el tono (en los salones de belleza también deberían hacer esta prueba).
Es recomendable jamás teñirse las cejas ni las pestañas. Esto puede lastimar los ojos y hasta causar ceguera.
Las cremas alisadoras sin lejía no suelen causar tantas molestias en la piel, pero de igual forma es necesario protegerse y usarlas como indica el fabricante.
Otras recomendaciones básicas si el procedimiento cosmético se efectuará en casa:
Mantener los productos fuera del alcance de los niños.
No dejar el tinte durante más tiempo del indicado en las instrucciones .
Enjuagar el cuero cabelludo con abundante agua después del tiempo estipulado de permanencia del producto.
Usar guantes al aplicar el colorante.
Jamás mezclar sustancias de distintas marcas, ya que esto podría dañar el cabello y el cuero cabelludo.
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