Guatemala, 15 de febrero de 2008

CATALEJOUn regalo para nuestro idiomaPor Mario Antonio Sandoval

DE MIS NOTASEl amor en los tiempos de orquídeasPor AlfredKaltschmitt

SIEMPRE VERDE¿Qué está cambiando?Por Magalí Rey Rosa

VENTANASotz’ilPor Rita MaríaRoesch

COLABORACIÓNVulnerabilidad políticaPor José Miguel Argueta

FAROEl fenómeno ObamaPor Rodrigo Castillo Del Carmen
Es evidente que Estados Unidos experimenta un cambio social irreversible. Ser negro, asiático o latino es una realidad ineludible. Los resultados de las encuestas señalan que los grupos étnicos tienden a hacer lo mismo: votan por alguien como ellos o por alguien que los haga sentir que no son unos intrusos ni una escoria social.
En este contexto, la gran novedad ha sido el precandidato que decidió cambiar las reglas de hacer política: Barack Obama, cuyo éxito perece tener como clave el hecho de que es un afronorteamericano que no se asume como tal, sino que actúa con la misma seguridad de quienes hasta hoy han dado por hecho que el mundo les pertenece por ser blancos. Obama es un mestizo de negro y blanca que se ha propuesto seducir al electorado, con una elocuencia poética.
Obama ha operado un cambio fundamental al presentarse como la promesa de solución y cambio. Ha modificado el discurso de la afirmación de las identidades como eje del discurso político progresista por un cambio encarnado por él. Quizá por ello, el fenómeno de su sorprendente crecimiento parece ahora imparable.
Los tiempos en que Hillary Clinton prácticamente arrollaba a Barack Obama con ventajas superiores a 20 puntos han quedado a más de un año de distancia.
Esta semana, el senador por Illinois alcanzó por primera vez a la ex primera dama en el promedio de encuestas nacionales. Algunos estudios llegaron a hablar de empate e incluso situaron a Obama uno o dos puntos por delante, aunque el promedio seguía pronosticando un escenario poco favorable a sus expectativas. En el peor de los casos para la señora Clinton, el margen era aún de siete puntos.
Después de empatar en el Supermartes y tras haber encadenado una racha de victorias en ocho estados, el promedio nacional finalmente es satisfactorio para Obama. Los dos precandidatos de la contienda demócrata empatan a 44.4 por ciento en intención de voto, y la tendencia augura un vuelco inminente a favor de Obama.
Al señalar que no es una batalla entre blancos y negros, entre varones y mujeres, entre demócratas y republicanos, sino que es una batalla entre el pasado y el futuro, Obama ha motivado apoyos importantes como el de Caroline Kennedy, hija del presidente John F. Kennedy, quien dijo públicamente: “Por fin puedo votar por alguien como mi padre”.
Sin lugar a duda, Barack Obama se ha convertido en uno de los fenómenos más interesantes de los últimos años en la política estadounidense.
Píldora de humor.- Señorita, ¿me puede informar cuánto tarda el vuelo Miami-París?
—Sí, un minuto...
—¡Increíble! Gracias.
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