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Guatemala, 15 de febrero de 2008

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Nacional

Debilidad Reconocen que armamento ilegal se usa en 85 por ciento de crímenes

Armas, fuera de control 

David Barrientos, jefe del Decam, explica a la Comisión de Gobernación el trabajo de esa entidad respecto del control de armas y municiones.

Legislativo

Promoverán aprobación de ley 

Luis Mendoza, presidente de la Comisión de Gobernación, del Congreso, aseguró ayer que promoverán la aprobación, “lo más pronto posible”, de la ley de armas y municiones, para dar al Gobierno “una herramienta útil” que permita controlar el armamento que se compra, vende y porta en el país.

Desde ayer, una mesa técnica integrada por diputados de aquella sala y sus asesores revisará la iniciativa que ya pasó su segundo debate en el 2007, para fortalecer los mecanismos que permitirán evitar la proliferación de armas ilegales.

“No queremos solo aprobar una norma, sino asegurarnos de que será viable, que se podrá cumplir, para que de verdad contribuya a frenar la violencia que tiene de rodillas a los guatemaltecos”, aseveró el congresista.

Refirió que tomarán en cuenta la experiencia del Decam, expuesta ayer por el jefe de esa dependencia, David Barrientos, para continuar con las prácticas positivas y llenar los vacíos legales que han impedido el control eficaz sobre las armas y municiones.

Síntesis

Decam

Estas son algunas de las debilidades del Decam en el control de las armas y municiones.

• Más de 250 mil armas no están registradas por el Decam, y son utilizadas en el 85 por ciento de los crímenes que a diario se cometen en el país.

• No se cuenta con un sistema informático capaz de comparar los cascabillos encontrados en la escena de un crimen, con las huellas balísticas registradas.

• Ese análisis se complica aún más si se emplean balas expansivas.

• No se supervisa las armas autorizadas, por lo que pueden ser modificadas sin problemas.

Registro

Cifras que maneja el Decam sobre el armamento que se usa en Guatemala.

• Se ha autorizado la tenencia de 300 mil armas.

• De esas, 50 mil cuentan con licencia para ser portadas en la calle.

• Treinta mil más están guardadas en almacenes del Decam, producto de incautaciones en hechos ilícitos; la mayoría no estaban registradas en esa dependencia.

• 179 empresas están autorizadas para vender armas y municiones; de ellas, 18 importan armamento.

• Once empresas fueron cerradas el año pasado, por irregularidades.

Opiniones

“¿Y si la modifico?” 

“El Decam no supervisa las armas que registra, o sea que si yo modifico mi arma, le cambio el cañón o hago cualquier cosa con ella, ya no la detectarán”, dijo Roberto Villate, de la UNE.

Balas expansivas 

“Guardan la huella de las balas de plomo que usa cada arma, pero ¿qué pasa si disparo balas expansivas? Ya no pueden saber quién disparó, porque no pueden compararlas”, criticó José Trejo, de la Comisión de Gobernación.

Identificación 

“La licencia es como el título de propiedad del arma, pero ¿qué pasa si yo la registro usando una cédula falsa o con una declaración jurada falsa en la que consta que me la vendieron legalmente?”, cuestionó Efraín Oliva, de la Gana.

“Llenar vacíos” 

“Con una nueva ley de armas y municiones tendremos que llenar los vacíos legales que existen, para que se pueda registrar todas las armas de la PNC y del Ejército”, dijo Luis Mendoza, presidente de la Comisión de Gobernación.

Analizar traslado 

“Un tema que hay que analizar es el traslado del Decam a Gobernación (actualmente es dependencia de Defensa), para asegurar que tendrá capacidad para manejar datos”, opinó Aníbal García, de Encuentro por Guatemala.

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Por Ana Lucía Blas

En el 85 por ciento de los actos delictivos que a diario ocurren en el país se usan armas no registradas por el Departamento de Control de Armas y Municiones (Decam); se calcula que hay más de 250 mil armas ilegales en Guatemala, y no existen los mecanismos para controlarlas.

Ayer, durante una reunión en el Congreso, salieron a luz varias debilidades del Decam respecto del control que ejerce sobre las armas que se usan en el país, al punto que algunos diputados lo calificaron de “un archivo poco eficaz”, que escasamente contribuye a la seguridad y la justicia.

Aunque David Barrientos, jefe de esa dependencia, refirió ayer que se hace “el mayor esfuerzo” por facilitar el registro de armamento y por controlarlo, admitió que más de 250 mil armas circulan de forma ilegal en el país.

El Decam ha autorizado la tenencia de 300 mil armas y ha extendido licencias de portación para 50 mil; sin embargo, “la mayoría de los crímenes se cometen con armas que no fueron registradas”, declaró el funcionario.

El panorama se complica si se toma en cuenta que ni siquiera sobre las que están registradas se puede tener control estricto. “Hay personas que aún no llegan a los 25 años de edad (mínimo para conseguir una licencia), y por eso falsifican documentos de identificación. Desde el 1 de febrero recién pasado comenzamos a hacer análisis selectivos para determinar la veracidad de éstos”, explicó Barrientos, durante la cita con integrantes de la Comisión de Gobernación, del Congreso.

Expuso que no tienen registradas todas las armas de la Policía Nacional Civil (PNC) ni las del Ejército. Incluso las que portan guardaespaldas privados podrían ser ilegales, dijo.

Mencionó que una vez que se extienden las licencias de tenencia o portación, no se vuelve a ver más el arma, ya que no hay ningún mecanismo de supervisión.

“Eso significa que si yo registro un arma semiautomática, pero luego la modifico y la convierto en automática, puedo usarla sin dejar huella”, aseguró Roberto Villate, diputado de la Unidad Nacional de la Esperanza e integrante de esa sala.

Tampoco el registro de huellas balísticas es confiable. “Se registra la huella de la bala de plomo, pero ¿qué pasa si se usan balas expansivas? ¿Se pueden comparar para determinar qué tipo de arma las disparó?”, cuestionó el congresista José Trejo.

Barrientos respondió que no cuentan con el equipo necesario para hacer esas comparaciones. Tampoco lo tienen para contrastar los cascabillos encontrados en una escena del crimen, con las huellas balísticas archivadas. La única utilidad que se da a éstas es cuando la PNC no encuentra en sus propios registros una huella que coincida. “Entonces nosotros les mandamos las huellas que tenemos, para que se cotejen en sus laboratorios”, expresó el funcionario.

Por ello insistió en la necesidad de adquirir equipo digital que permita hacer ese tipo de análisis. “No lo tenemos porque su costo es elevado”, argumentó Barrientos. De cualquier forma, aunque contaran con él, el Decam no puede emitir dictámenes sobre la procedencia de una munición, ya que ese análisis corresponde al Instituto Nacional de Ciencias Forenses.

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