Guatemala, 15 de febrero de 2009
“Quienes son el centro de muchas relaciones dichosas, tienen más probabilidades de seguir siendo felices”.
Estudio científico
Redacción internacional
El bienestar emocional no es una experiencia puramente individual, sino que depende de las redes sociales a las que cada persona está conectada, lo que es lo mismo: si tus familiares y amistades son felices, es más probable que tú también lo seas. En tiempos de crisis, lo mejor es pasar más tiempo con la familia y los amigos.
La risa es muy contagiosa, como demuestra la experiencia cotidiana en la que comprobamos que es muy difícil resistir el impulso de reír cuando alguien lo hace de forma espontánea y natural, ya sea cuando estamos ante esa persona o al ver un programa cómico en la televisión o una comedia en el cine.
Pero, ¿la felicidad también puede transmitirse de una persona a otra como un germen, en este caso positivo, saludable y estimulante?
Esto es lo que han tratado de estudiar con métodos científicos los investigadores estadounidenses Nicholas Christakis y James Fowler, de las universidades de California, en San Diego, y de Harvard, en Boston, respectivamente.
La conclusión a la que llegaron es sorprendente: la felicidad de las personas que nos rodean, y no solo de éstas, sino incluso la de aquellos que se relacionan con ellas y no conocemos, tienen una influencia directa en la posibilidad de que seamos felices.
¿Alguna vez se ha sentido “contagiado” por la felicidad de un amigo, conocido o familiar, o de la propia pareja? ¿Siente una inexplicable y espontánea alegría ante la dicha de los demás?
De acuerdo a otra reciente investigación estadounidense, que combina los enfoques epidemiológico y sociológico, esta sensación que percibe la mayoría de la gente, tiene una explicación científica que avala la, tan irónica como popular, frase de “Dios los cría y ellos se juntan”.
Según los investigadores, la felicidad puede ser contagiosa, las personas con amigos felices son más propensas a serlo también.
Han concluido que estos resultados son “el reconocimiento de que las personas son seres sociales y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean”.
Christakis y Fowler seleccionaron a cinco mil 124 individuos, a los que denominaron “egos”, así como a muchos de sus allegados, o “alter”, como padres, hermanos, pareja, hijos, vecinos, compañeros de trabajo, amigos y amistades de sus amigos.
Así, estudiaron a más de 12 mil personas que estaban conectadas entre sí en la localidad de Framingham, Massachusetts, que constituye entre ellos alrededor de 53 mil 200 relaciones sociales.
Comprobaron que los seres felices suelen estar vinculados entre sí, al igual que sucede con aquellas que son infelices, y que una persona tiene 15 por ciento más de probabilidades de sentirse dichosa si está conectada con un “alter” que derrocha felicidad.
Tener amigos alegres aumenta nueve por ciento las probabilidades de ser feliz en el futuro, mientras que convivir con una pareja dichosa equivale a ocho por ciento más de posibilidades de felicidad.
En la otra cara de la moneda, los investigadores encontraron que rodearse de personas pesimistas o negativas reduce siete por ciento las emociones positivas.
EFE
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