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Guatemala, 21 de mayo de 2009

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Opine acerca de una investigación que encontró que presidente Álvaro Colom es uno de los mejor pagados de América, solo detrás del de EE. UU.

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IDEASJorge Jacobs A.¿Justicia o venganza?

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La acusación que hiciera Rodrigo Rosenberg antes de ser asesinado originó, según las mismas palabras de uno de los acusados (Álvaro Colom), la “crisis más compleja que hemos tenido en los años de la democracia”. En efecto, estoy seguro de que es un momento histórico, un punto de inflexión en el futuro de todos los guatemaltecos, y lo que suceda de aquí en adelante depende de todos y cada uno de nosotros.

Cuando decidimos con Marta Yolanda Díaz-Durán transmitir al aire el audio de la acusación en nuestro programa radial Todo a Pulmón, a las 12.50 del lunes, no teníamos idea del torbellino que se venía; sin embargo, estábamos claros que nuestro deber, como periodistas, era darlo a conocer.

Lo que más me sorprendió y enorgulleció fue la reacción de muchísimos guatemaltecos, que decidieron dejar la pasividad, dejar su zona de confort y salir a reclamar justicia. El asesinato y la acusación de Rodrigo fueron la gota que rebalsó el vaso que finalmente los movió a elevar la voz, a pedir justicia, a reclamar a los gobernantes que cumplan con su obligación principal: brindar seguridad e impartir justicia.

La reacción del presidente y los demás acusados no ha hecho más que echarle más leña al fuego. Ante la indignación de muchos guatemaltecos que piden justicia y que se separen de sus cargos, para permitir una investigación transparente y sin presiones, se han empecinado en mantenerse en el poder y no renunciar al antejuicio. Pero no se conformaron con eso. Organizaron sus propias manifestaciones para contrarrestar las expresiones libres de los ciudadanos. Y fueron más allá. Encarcelaron a un “twittero” con el ánimo de acallar a los que se comunican a través de las redes sociales en Internet. Incluso, arrestaron a una persona que repartía copias del video de Rodrigo, y lo acusaron de “incitador en contra del Estado”. Afortunadamente, en este último caso, un juez tuvo la suficiente gallardía para desestimar tan absurda acusación.

Pero siguieron cometiendo más imprudencias. El procurador general de la Nación, en el más autoritario espíritu que le nació, tuvo el cinismo de amenazarnos a los ciudadanos con quien se atreviera a hablar sobre las acusaciones vertidas por Rodrigo Rosenberg, podría estar cayendo en “apología del delito” y podría sufrir las consecuencias. Luego, el presidente también amenazó con meter en la cárcel a quienes lo han “acusado de asesino”. Habría que recordar que quien lo acusó de asesino fue Rodrigo Rosenberg, y todos sabemos qué le pasó.

No han entendido que lo que sucede es que la población ya está harta de no poder salir de su casa, indistintamente de si es en La Cañada o en un asentamiento, sin la incertidumbre de saber si regresará vivo. No han entendido que la gente no busca venganza, quiere justicia.

Lo que mucha gente está pidiendo (más de 35 mil firmaron una petición así al Congreso) es que se investigue este caso sin las presiones que puede ejercer el acusado al frente del Ejecutivo. Ellos dicen que no ejercerán presiones, pero todas sus actuaciones de la semana pasada, como las mencionadas arriba, denotan lo contrario.

Habría que recordarles que en una situación similar, 30 años atrás, en la que se acusaba a los gobernantes de haber asesinado a una persona, su familia, la familia Colom, dijo que no podían esperar que se hiciera justicia cuando los acusados detentaban el poder. ¿Por qué habría de ser distinto ahora?

Yo estaré en la Plaza Italia el domingo, pidiendo justicia.

www.jorgejacobs.com

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