Estado débil y clientelismo
La ausencia de una burocracia consolidada, profesional y autónoma, seleccionada con base en su capacidad, idoneidad y honradez, como lo exige el artículo 113 de la Constitución, es una de las manifestaciones más claras de un Estado débil en Guatemala. Una burocracia pública sólida y autónoma es una de las bases de un Estado fuerte y democrático, como lo señala Francis Fukuyama en un notable libro reciente (Political Order and Political Decay). Según él, Prusia, Francia y el Reino Unido lograron establecer ese tipo de burocracia eficaz en el siglo XIX. Estados Unidos solo lo logró a principios del siglo XX, en parte porque la existencia de elecciones antes de contar con un Estado fuerte favoreció el clientelismo: los partidos políticos de la época ordeñaban al Estado para sacarle todo tipo de apoyo para comprar votos y alcanzar objetivos políticos inmediatos. Solo después de más de 40 años de lucha social se logró establecer una burocracia profesional y autónoma. Al no estar sujeta a las presiones inmediatas de los políticos, esta burocracia permitió contener al clientelismo y la corrupción. También favoreció la aplicación de la ley.