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“Si Guatemala apuesta por el negocio de autopartes, necesita incentivos y reformas legales”

La industria textil guatemalteca tiene el potencial de integrarse a la cadena de autopartes y generar mayor valor agregado, empleo e inversión. Sin embargo, hace falta una política industrial, incentivos fiscales y formación de talento.

El sector textil en Guatemala ha innovado con maquinaria de última generación  que necesita mano de obra especializada. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

El sector textil en Guatemala podría encontrar una oportunidad en el mercado de autopartes, pero se necesitan incentivos y una política industrial. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

De acuerdo con Karin de León, directora del Área de Atracción de Inversión y Promoción de la Asociación de la Industria del Vestuario y Textiles (Vestex), el sector textil guatemalteco tiene oportunidades para incursionar en el mercado de autopartes, pero enfrenta retos: la falta de una política industrial impulsada por el Estado, junto con la necesidad de nuevas tecnologías y personal especializado.

En diciembre pasado, el propio Francisco González, presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA) de México, aseguró a Prensa Libre que Guatemala debería centrarse en el área de textiles para abastecer el cluster de autopartes y generar un encadenamiento con la industria mexicana.

Este es un extracto de la conversasión que de León tuvo con Prensa Libre.

¿Por qué la industria de autopartes representa una oportunidad estratégica para el sector textil y de vestuario en el país?

Países vecinos como México son un buen ejemplo del desarrollo industrial vinculado al sector textil, y eso representa un potencial no solo para la industria, sino para el país en general. Integrarse a la cadena de autopartes permitiría fortalecer otra cadena de abastecimiento que puede traducirse en mayor inversión extranjera directa, generación de empleos formales y dignos, así como en crecimiento, innovación e incorporación de nuevas tecnologías.

Tomando ese ejemplo, definitivamente existe un potencial real para que una parte de la industria textil comience a incursionar en este sector. Sin embargo, esto implica realizar cambios importantes y avanzar hacia una mayor tecnificación y generación de valor agregado.

¿Han identificado tendencias globales en la industria automotriz que abran espacios para proveedores textiles?

Aún no se ha avanzado en identificar, a nivel sectorial, áreas específicas que representen un potencial claro. No obstante, en términos generales sí sabemos que la industria automotriz puede significar un salto a una siguiente etapa para el sector textil, porque exige mayor tecnificación, innovación y el uso de otras materias primas.

Efectivamente, integrarse a la cadena automotriz puede convertirse en un valor agregado importante para la industria textil, especialmente si se comienzan a explorar áreas donde ambos sectores puedan vincularse.

¿Qué tan preparado está actualmente el sector textil guatemalteco para diversificar hacia este tipo de industria?

No diría que el sector no está listo, pero sí es cierto que esta transición implica muchos cambios. No se trata simplemente de decidir venderle a la industria automotriz; se requieren transformaciones sustanciales en la estructura de las empresas, ya que se trata de otro tipo de tecnología, maquinaria, innovación y materias primas.

Además, como país también se necesita una base sólida. Desde el gobierno es clave establecer una política industrial que priorice el sector automotriz, con medidas claras que promuevan atraer inversión, la integración y el fortalecimiento de esta cadena de abastecimiento.

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¿Qué capacidades ya existentes en el sector textil podrían facilitar esta transición?

La principal fortaleza es la base productiva del sector. Los principios de producción textil son similares, aunque los usos finales sean distintos. A partir de ahí, sería necesario identificar qué empresas estarían interesadas en evolucionar hacia este tipo de producción.

Sin embargo, también es importante reconocer que producir telas para vestuario no es lo mismo que producir insumos textiles para cientos de vehículos. Esto requiere otras tecnologías y materias primas que actualmente Guatemala no produce, por lo que el proceso será gradual.

¿Qué capacidades ya existentes en el sector textil nacional ya podrían facilitar esta transición hacia esa industria automotriz?

Definitivamente es la misma base productiva, por decirlo de alguna manera. Como sector, por supuesto, tendríamos que comenzar a analizar, y es un poco lo que se ha comenzado a explorar en términos muy generales. No qué empresas tendrían el interés de hacer esta evolución.

Sí es importante contar con una serie de incentivos, digamos, el producir telas para ropa, digamos, el concepto es el mismo que producir telas para cientos de carros. Pero sí es otro uso de tecnología, otro tipo de materias primas, que en este momento Guatemala no… no cuenta con eso.

El potencial como país y como industria se tiene, pero es largo. México empezó hace 30 años con una política industrial, se enfocaron en ese sector y lo desarrollaron. Crearon elementos que iban en función a eso, desde la parte de educación, carreras universitarias relacionadas con el sector automotriz y la cadena de abastecimiento.

¿Por dónde podría empezar Guatemala a integrarse a esta cadena automotriz?

Habría que comenzar a revisar cuáles son esas partes textiles que tal vez llevarían menos procesos complejos y que puedan comenzar a integrarse a esa cadena de abastecimiento automotriz. Por supuesto, lo más fácil que podríamos pensar es integrarnos a la cadena automotriz que funciona en México.

Comenzar a vender pequeñas partes para que ellos las utilicen. Ya existen ejemplos en la región, como empresas en Guatemala que producen componentes eléctricos o casos en Honduras, donde se fabrican arneses para la industria automotriz.

La clave es identificar pequeños procesos o pequeñas partes relacionadas con el sector textil que pudiéramos integrar a esta… a esta cadena y que le demos valor agregado y comencemos a evolucionar.

¿Cuáles son los principales retos en términos de certificaciones, regulación, talento humano y logística para ingresar a la industria automotriz?

La industria automotriz exige normativas de calidad distintas a las del sector de vestuario. Aunque el sector textil guatemalteco ya cumple con estándares internacionales, este sería un nuevo salto que implica certificaciones específicas, procesos más precisos y, en muchos casos, maquinaria más avanzada.

Si el país decide apostar por el desarrollo de una cadena automotriz, se necesitan instrumentos legales específicos que promuevan esta industria. En cuanto al talento humano, la formación técnica y especializada será clave para acompañar esta transformación.

¿Qué tipo de políticas públicas y apoyos serían clave para facilitar esta diversificación del sector textil?

Una política industrial clara es fundamental, junto con incentivos fiscales específicos para este tipo de industria. Además, la educación juega un papel central: es necesario integrar pensums técnicos y universitarios especializados que permitan formar talento humano alineado con las necesidades del sector automotriz y facilitar la llegada de inversión extranjera directa.

El sector no está cerrado a esta posibilidad. La industria automotriz siempre se ha considerado estratégica para la atracción de inversión extranjera directa. El reto está en priorizar sectores, tanto desde el gobierno como desde el sector privado, y enfocar los esfuerzos de manera coordinada, porque las oportunidades existen.

ESCRITO POR:

Mauricio Álvarez

Periodista en colaboración con el proyecto Guatemala No Se Detiene.