Estamos a punto de convertir la noche en día, ¿le parece buena idea?
Una "startup" llamada Reflect Orbital propone usar grandes satélites con espejos para redirigir la luz solar hacia la Tierra por la noche. ¿Qué efectos tendría esto?
(Foto referencial: EFE/Lockheed Martin/NOAA)
En el principio, la Biblia nos dice:
Dios separó la luz de las tinieblas.
Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche.
Y así ha sido desde entonces, hasta ahora.
Aquí, en el siglo XXI, los humanos estamos a punto de convertir la noche en día y de despedirnos de las estrellas que nos han guiado a casa durante miles de años.
Dos solicitudes poco conocidas, actualmente en revisión por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), transformarían radicalmente el cielo nocturno si se implementaran plenamente. Sin embargo, la FCC, el organismo regulador de satélites, parece haber acelerado su aprobación sin detenerse a sopesar los beneficios de estas propuestas frente a los daños que podrían causar a la vida en el planeta.
Una startup llamada Reflect Orbital propone usar grandes satélites con espejos para redirigir la luz solar hacia la Tierra por la noche, con planes de iluminar parques solares, plantas industriales e incluso ciudades enteras con una luz que, si se desea, podría alcanzar la intensidad de la luz diurna. Al mismo tiempo, SpaceX, de Elon Musk, pretende lanzar hasta un millón de satélites que sirvan como centros de datos en órbita, 70 veces la cantidad de satélites que hay actualmente en órbita. Podríamos tener un millón de puntos de luz surcando nuestros cielos por la noche.
Los períodos de comentarios públicos para las propuestas cierran el 6 y el 9 de marzo.
Sin duda, estas propuestas generan mucha expectación. Musk es conocido por sus pronósticos arriesgados, y SpaceX ha lanzado menos de una cuarta parte de los satélites Starlink para los que solicitó aprobación inicialmente. Reflect Orbital espera lanzar su primer satélite en abril, pero su gran visión es en gran medida "aspiracional", como me comentó su joven fundador, Ben Nowack.
Estas propuestas también son muy prometedoras. Trasladar centros de datos al espacio podría impulsar las capacidades de la IA sin consumir tierra, agua ni energía en la Tierra, mientras que la luz solar reflejada podría impulsar nuestro suministro de energía limpia y facilitar todo, desde la producción de alimentos hasta la búsqueda y el rescate.
¿Pero a qué precio?
Los científicos advierten sobre la contaminación atmosférica por metales que está destruyendo la capa de ozono, que bloquea la radiación ultravioleta, así como sobre la disminución de la capacidad para detectar asteroides, escombros y colisiones cercanas a la Tierra.
Sobre todo, prevén un aumento masivo de la contaminación lumínica. Incluso antes de que nadie contemplara una megaconstelación de un millón de satélites y satélites que iluminaran intencionalmente la Tierra por la noche, un estudio de 2021 descubrió que el efecto de "resplandor celeste" de los cuerpos en órbita había aumentado la contaminación lumínica en un 10 %. A esto se suma la contaminación lumínica terrestre, que ha aumentado hasta un 10 % anual desde 2011.
Esta luz inoportuna contribuye a la pérdida de poblaciones de insectos y aves. Altera la migración, los patrones estacionales de las plantas y los ritmos circadianos de animales como tortugas marinas y pumas. Los humanos pierden el sueño debido a la luz artificial, lo que potencialmente contribuye a la obesidad y al cáncer. Se ha demostrado que una luz tan tenue como la de la luna llena altera nuestros patrones de sueño. Reflect Orbital aspira a producir para sus clientes la luz de hasta mil lunas para 2028 y 360 mil lunas para el 2035.
Luego está la pregunta filosófica: ¿Cómo nos sentiremos si ya no podemos mirar hacia arriba y ver Orión, la Osa Mayor o las demás constelaciones que nuestros antepasados han trazado desde Ptolomeo? ¿Cómo percibiremos nuestro lugar en el universo si ya no podemos contemplar la centelleante luz estelar que comenzó su viaje hacia nosotros antes de que se alzaran las pirámides de Egipto?
Ruskin Hartley, director de DarkSky International, dijo que le preocupa que los nuevos planes satelitales eliminen algo que "ha sido parte de la experiencia humana desde que somos humanos".
La laxitud de las normas internacionales deja gran parte de la regulación de los satélites en manos de los países que los lanzan. En Estados Unidos, que produce con diferencia la mayor cantidad de satélites, esta responsabilidad recae en la FCC, que basa sus decisiones en factores como la interferencia de radiofrecuencia.
La FCC ha eximido en gran medida a los satélites de la Ley Nacional de Política Ambiental, que exige a las agencias federales tener en cuenta consideraciones ambientales. De hecho, la actual FCC ha propuesto reforzar las exenciones para las operaciones satelitales. Operadores de satélites, como Amazon, cuyo fundador es propietario de esta organización de noticias, apoyan esta iniciativa. Y una legislación bipartidista que acaba de ser aprobada por el Comité de Comercio del Senado aceleraría aún más la aprobación de nuevos satélites.
En resumen: ya no queda nada para proteger la noche.
Nowack, de Reflect Orbital, describe una escena de ciencia ficción: una estrella extremadamente brillante aparece en el horizonte norte y recorre el cielo, iluminando un círculo de 5 kilómetros sobre la Tierra. Luego, se oculta en el horizonte sur unos cinco minutos después, justo cuando otra "estrella" similar aparece en el norte. Para iluminar aún más la noche, un cliente podría hacer aparecer 10 "estrellas" a la vez en el norte solicitándolas a través de una aplicación.
Dos estrellas artificiales de este tipo se están desarrollando en la fábrica de Reflect Orbital. Nowack me las mostró en una videollamada por Zoom. La primera que se lanzará tiene 15 metros de diámetro, pero planea construirlas posteriormente tres veces más grandes. Si todo sale según lo previsto, tendrá 50 mil de ellas orbitando la Tierra en 2035 a una altitud de unos 640 kilómetros.
Nowack planea empezar a vender el servicio "principalmente en países en desarrollo o lugares que aún no tienen alumbrado público". Cree que, con el tiempo, podrá iluminar grandes ciudades y convertir campos solares y granjas en operaciones ininterrumpidas para cualquier empresa o municipio que lo financie. Comparó su tecnología con la invención del riego de cultivos hace miles de años. "Lo veo prácticamente igual", dijo, argumentando que la gente ya no tendría que "esperar a que saliera el sol".
Si Reflect Orbital tiene éxito —una gran incógnita para una empresa que aún no ha lanzado un solo satélite—, por definición, aumentaría la contaminación lumínica al iluminar zonas que han estado a oscuras. Pero Nowack afirmó que puede iluminar ciudades con "menos fotones totales que se vierten al ambiente que las farolas, con el mismo nivel de iluminación en el suelo". En cuanto a sus efectos en las aves y otras criaturas, añadió: "Haremos estos estudios con los primeros satélites".
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Si realiza esos estudios, probablemente descubrirá lo que Mike Parr, presidente de American Bird Conservancy, ya puede decirle: "Hay una cantidad abrumadora de información que sugiere que las aves se ven afectadas por la luz durante la migración nocturna".
*Extracto de nota de The Washington Post.

