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Anillo regional C-50: Los 4 tramos que avanzaron y los que tienen pendientes estudios y licitaciones
Luego de permanecer suspendidos, tres tramos fueron activados. Con estos, suman cuatro de los ocho que contempla el proyecto. El plan busca mejorar la conectividad en los departamentos y disminuir los costos logísticos.
En el departamento de El Progreso, se ejecuta el tramo 1 del Anillo Regional C-50. Según el CIV, se realizan labores de movimiento de tierras, excavación en roca, corte y relleno. (Foto Prensa Libre: CIV).
El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) informó a través de la Agencia Guatemalteca de Noticias sobre avances en cuatro tramos del Anillo Regional C-50, un proyecto vial dividido en ocho segmentos que busca rodear la capital y conectar los departamentos de El Progreso, Escuintla, Guatemala, Jalapa, Jutiapa, Sacatepéquez y Santa Rosa. La obra tiene como objetivo reducir la carga vehicular en el área metropolitana y disminuir costos logísticos al evitar el paso por la capital.
Según Delfino Mendoza, integrante de la mesa de infraestructura de Guatemala No Se Detiene, en el 2023 la administración anterior dejó contratados cuatro de los ocho tramos. Sin embargo, únicamente el tramo 8, que conecta Escuintla con Guanagazapa, se encontraba en ejecución, mientras que los otros tres permanecían suspendidos.
Mendoza explicó que estos proyectos fueron reactivados. “Uno lo subdividieron y ahora son cuatro contratos los que han reactivado”, señaló. No obstante, indicó que aún hay pendientes importantes: tres de los tramos restantes no han concluido sus estudios de ingeniería. “Hay que agilizar la finalización de los estudios, licitar los proyectos y darles continuidad a los que ya están contratados. Esperemos que eso avance”, añadió.
El Anillo Regional C-50 fue planteado desde el 2013 y contempla conectar 58 municipios en ocho departamentos. En total, abarcará 182 kilómetros y forma parte de una estrategia para mejorar la conectividad vial del país y facilitar el tránsito de mercancías sin ingresar a la capital.
Estos son los tramos que reportan avances.
Tramo 1
El tramo 1 comprende la conexión desde la CA-9 Norte hacia Sansare, en El Progreso, pasando por Sanarate, e incluye la ampliación de la vía a cuatro carriles. El proyecto fue adjudicado a la empresa Constructora y Transporte San Francisco por un monto de Q664.53 millones. Los trabajos fueron iniciados recientemente, con un avance físico estimado de 0.22%.
De acuerdo con el CIV, actualmente se desarrollan trabajos enfocados en la preparación del terreno, que incluyen excavaciones, cortes, rellenos y estabilización de la superficie para la futura carretera. Estas labores también contemplan la construcción de estructuras como taludes, bermas y terraplenes, que servirán de base para la nueva plataforma vial.
“Los trabajos se concentran en distintos puntos del tramo, con intervenciones entre las estaciones 58+700 a 60+000 y 60+100 a 61+000, donde se avanza en la preparación del terreno conforme a las especificaciones técnicas del proyecto”, detalló la cartera.
Este segmento tendrá una extensión aproximada de 14 kilómetros y, según las autoridades, contribuirá a enlazar regiones del oriente con el sur del país y beneficiará a más de 56 mil habitantes.
Tramo 6
En el tramo 6, ubicado entre la CA-1 Oriente y el sector de El Obrajuelo, en Villa Canales, continúan las labores para ampliar la carretera RD-GUA-09 a cuatro carriles. El tramo fue dividido en dos fases. La fase I está a cargo de la empresa Representaciones CEM, por un monto de Q868.45 millones. La fase II está a cargo de la empresa TRACSER, por un monto de Q853.81 millones. Los trabajos se encuentran en ejecución, con inicio reciente, y reportan un avance físico del 10.75%.
El CIV informó que los trabajos se centran en la conformación de la estructura de la vía mediante movimiento de tierras en distintos frentes. De manera simultánea, se ejecutan acciones para mantener habilitada la ruta existente, lo que incluye intervenciones en la superficie y la instalación de alcantarillas transversales de 36 pulgadas de diámetro.
Las labores se desarrollan en al menos dos puntos del tramo, mientras se realizan tareas de mantenimiento en la carretera actual para permitir la circulación vehicular durante la ejecución del proyecto.
Según la institución, estas intervenciones buscan mejorar las condiciones de tránsito en una zona con alta circulación, tanto para transporte liviano como pesado.
Tramo 7
En el tramo 7, actualmente se ejecutan intervenciones orientadas a la nivelación del terreno, el refuerzo de la estructura base de la carretera y la ampliación de carriles en las rutas RD-ESC-09 y CA-2 Oriente. El proyecto fue adjudicado a la empresa Aspectro por un monto de Q990.17 millones. Los trabajos se iniciaron recientemente, por lo que no se reporta avance físico.
Estas labores permitirán habilitar una vía con mayor capacidad, lo que contribuirá a disminuir los tiempos de traslado y mejorar las condiciones para el transporte y la actividad comercial en comunidades cercanas, con beneficio para más de 180 mil personas.
De acuerdo con el CIV, en el mediano y largo plazo estas intervenciones forman parte de una estrategia para aliviar la carga vehicular en las principales rutas del área metropolitana y facilitar la movilidad de personas y mercancías a escala nacional.
Tramo 8
El tramo 8, que conecta Escuintla con Guanagazapa, es el que presenta mayor avance. Según Mendoza, el progreso había sido lento en etapas anteriores debido a problemas de pago, pero ahora muestra mejoras. El proyecto fue adjudicado a la empresa Ciansa por un monto original de Q590.27 millones y se encuentra en ejecución, con un avance físico del 58.89%.
Señaló que ya se concluyeron obras clave como los puentes y el acceso hacia Guanagazapa, lo que representaba uno de los principales retrasos. “Ahora se ve que están trabajando”, afirmó.
Agregó que, de mantenerse el ritmo actual, este tramo podría finalizar en un plazo de entre ocho y diez meses.
Impactos
Mendoza explicó que uno de los principales beneficios del anillo será la conexión entre corredores estratégicos del país. “Tendría impacto en unir la ruta CA-2 Oriente, que va de Escuintla a la frontera Pedro de Alvarado, en El Salvador, con la CA-1 Oriente, que es la que va de Guatemala a Jutiapa”, señaló.
Indicó que esta primera fase permitiría mejoras significativas en la movilidad, aunque aún quedarían pendientes conexiones hacia otras rutas. También advirtió que algunos tramos presentan mayores desafíos técnicos.
“La CA-1 Norte va a ser un poquito más complicada porque ahí hay una parte donde es construcción 100% nueva. Hay que adquirir el derecho de vía y eso siempre ha sido un problema; retrasa las obras”, explicó.
Según Mendoza, el desarrollo podría ejecutarse en dos etapas: primero, la conexión entre la CA-2 Oriente y la CA-1 Oriente, y posteriormente, la integración hacia la CA-9 Norte.
Asimismo, destacó que ya se encuentran en ejecución cuatro tramos. “Los que ya están trabajando son el 8, que venía desde la administración anterior, y los que acaban de reactivar: el 7, el 6 y el 1”, puntualizó.
Tramos pendientes
En cuanto a los segmentos pendientes, Mendoza indicó que tres aún deben completar sus estudios de ingeniería, mientras que otro deberá ser licitado nuevamente.
“Uno ya tenía estudios porque lo licitó la administración anterior, pero por algún motivo no lo adjudicaron. Entonces, hay que repetir la licitación”, explicó.
El tramo 2, que conectará Sansare, El Progreso, con Jalapa, tendrá una extensión de 28 kilómetros y está pendiente de estudios de ingeniería. El tramo 3, de 44 kilómetros entre Jalapa y Mataquescuintla, fue licitado en el 2023, pero no adjudicado, por lo que deberá reiniciarse el proceso.
El tramo 4 conectará Mataquescuintla con El Salitre, Santa Rosa de Lima, en el departamento de Santa Rosa. Tendrá una extensión de 40 kilómetros y aún falta concluir estudios de ingeniería antes de iniciar su licitación.
También está pendiente de estudios de ingeniería el tramo 5, que continúa el trazo 4, desde El Salitre y la laguna El Pino hasta la bifurcación con la CA-1 Oriente.
Mendoza advirtió que los tiempos de ejecución podrían extenderse más allá de lo previsto originalmente. “Los contratos tienen un plazo de 24 meses, pero difícilmente se terminen en ese tiempo, considerando que buena parte del plazo ya transcurrió”, indicó.
Añadió que, aunque las suspensiones detienen el conteo del tiempo contractual, los retrasos acumulados podrían afectar la finalización de las obras. “Eso ya les puede empezar a afectar para no salir en los 24 meses que decía el contrato original”, comentó.

