EDITORIAL
Albergues de la memoria
Mañana se conmemora el Día Internacional de los Museos, una ocasión en la cual se preparan recorridos guiados, presentaciones y vivencias familiares o escolares.
Guatemala posee un incomparable conjunto de patrimonio multicultural, histórico, arqueológico, artesanal, pictórico, textil, escultórico, musical, iconográfico, fotográfico, mueble e inmueble que sobrevive a pesar de múltiples vicisitudes, descuidos, ignorancias y hasta intereses miopes. Los refugios para muchas de estas piezas, testimonios de épocas pretéritas, del ingenio prehispánico, colonial y republicano —que abarcan más de tres mil años— son los museos: auténticos albergues donde la memoria se refresca, se conserva, se vive, se mira y se valora, a menos que se le expulse, se le menosprecie y se le ignore, lo cual ha ocurrido.
En la gran mayoría de museos públicos guatemaltecos se preservan esas joyas de la memoria nacional. Lamentablemente, no existen recursos económicos para la implementación de mejoras tecnológicas que transformen la experiencia de visita, como podría ser la digitalización de las colecciones y su presentación en sitios digitales que acerquen tan valiosos contenidos a las nuevas generaciones de guatemaltecos, dentro y fuera de las fronteras.
Asimismo, los edificios se han visto literalmente rebasados por la dimensión del patrimonio. Por ejemplo, el Museo Nacional de Arqueología posee muchas piezas que no están al ojo del visitante por falta de más espacio y de más recursos para organizar exposiciones temporales con enfoques temáticos llamativos que conecten la antigüedad con el presente a través del común sentido de humanidad. Falta inversión en curaduría y también en la reinvención de tales áreas, para darle un futuro al pasado.
Existen también varios esfuerzos privados, dignos de encomio, dedicados sobre todo a la civilización maya, cuyos vestigios deslumbran la vista, incitan la curiosidad y sugieren una sensación de orgullo por las raíces que se hunden en la tierra del quetzal. Mañana se conmemora el Día Internacional de los Museos, una ocasión en la cual se preparan recorridos guiados, presentaciones y vivencias familiares o escolares. Locomotoras inmóviles del Museo del Ferrocarril transportan la imaginación de los visitantes, por citar solo un caso de las posibilidades experienciales. Los museos son refugios de creatividad, civilización e identidad.
Por eso mismo, es lamentable que a cuatro años de su cierre, por supuestas remodelaciones, siga aún sin abrir sus puertas al público el Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida, cuyo director fue despedido al denunciar los despropósitos que se querían efectuar con la colección, por caprichos de un ególatra. No es menos triste el caso del Museo de Arte Colonial de Antigua Guatemala, en donde el Ministerio Público efectuó un extraño allanamiento entre Navidad y Año Nuevo, por una supuesta preocupación por el estado de algunas pinturas del gran pintor colonial Tomás de Merlo, pero que paradójicamente las tuvo expuestas a más deterioro, hasta que finalmente fueron trasladadas a un recinto temporal, lejos del ojo de la gente. El edificio de la antigua Universidad de San Carlos pertenece a la municipalidad antigüeña, que invocó una anulación del convenio de usufructo y no se sabe qué destino tendrá el inmueble. Y ni qué hablar del Museo del Libro Antiguo, que fue cerrado porque su espacio habría sido cedido por el gobierno anterior al MP, un caso que aún está bajo reclamo.