Escenario

Qué ocurrió en la “casita” de Bad Bunny durante su primer concierto en Madrid

De Myke Towers a Ana de Armas: quiénes asistieron a la primera noche de Bad Bunny en Madrid.

 El cantante y compositor puertorriqueño Bad Bunny durante el concierto que ha ofrecido en el estadio Metropolitano, en Madrid. La casita fue uno de los momentos más esperados.  (Foto Prensa Libre: EFE)

El cantante y compositor puertorriqueño Bad Bunny durante el concierto que ha ofrecido en el estadio Metropolitano, en Madrid. La casita fue uno de los momentos más esperados. (Foto Prensa Libre: EFE)

Bad Bunny compartió el sábado 30 de mayo su primer concierto en Madrid y ha dejado un baile inolvidable y conciliador dicen medios internacionales. Myke Towers estuvo como invitado inaugural.

Las primeras 64 mil personas de las 640 mil que pasarán por estos diez conciertos en el estadio Metropolitano de la capital española ya han disfrutado de la tremenda descarga de energía de la gira de Debí tirar más fotos, que ya ha marcado registros únicos, como el primer Grammy al “álbum del año” para un disco en español.

“Mi primera noche en Madrid en mucho tiempo y quiero disfrutarla al máximo con ustedes; vamos a hacer que merezca la pena. ¡Si ustedes se van de aquí sin haber perreado, no pueden decir que han venido a un concierto de Bad Bunny, y yo quiero ver a Madrid perreando!”, ha proclamado el artista puertorriqueño en uno de los muchos momentos álgidos de este espectáculo.

Hacía seis años que el “conejo malo” no se presentaba por aquí, un plazo en el que ha crecido hasta convertirse en una figura tan determinante de la música global que, cuando en el futuro se recuerden los años 20 de este siglo, aparecerá indisolublemente ligado a ellos de la misma manera que Michael Jackson a los 80 o Nirvana a los 90.

La singularidad de ocasiones así se respira desde la entrada misma al recinto, en la transversalidad del público: mucha gente joven, sí, pero también personas de otras generaciones y de todo tipo de extracciones sociales, en busca de uno de los artistas que está marcando la pauta del presente en lo musical y en lo social. De ahí que bastantes portaran una pava, el sombrero de paja de los campesinos de su país que popularizó con su actuación en el Súper Bowl.

El reloj marcaba puntualmente las 20 horas, aún con buena luz, cuando, estimulados por un video previo, los asistentes se sumaron a la invocación del artista utilizando para ello los primeros versos de La mudanza: “Benito, hijo de Benito, le decían Tito”.

@revista_hola Madrid se vuelca en el primer concierto de Bad Bunny en La Capital: “Son los únicos y las únicas que tienen el poder de convertir esta noche en una mágica que no olvidemos nunca. ¡Madrid, canta y baila sin miedo!” #badbunny #NuevaYol #dtmf #madrid #concierto ♬ sonido original – Revista ¡HOLA!

Entonces emergió el artista, enfundado en su impoluto traje beige, en mitad de la pista, con los ojos cerrados tras sus gafas translúcidas, hasta que los abrió y una sonrisa se dibujó en su rostro ante la aclamación general: “¡Benito, Benito!”, para dar comienzo al largo espectáculo de casi tres horas y más de 30 canciones.

Aunque el repaso a su carrera es extenso, el protagonismo recae en Debí tirar más fotos, una exploración de sus raíces musicales como contrapeso a las consecuencias perniciosas de la globalización y el capitalismo más radical. Ello redunda en uno de los aspectos más positivos de este espectáculo, que acoge a varios conjuntos musicales tradicionales de su país, como Chuwi o Los Sobrinos.

Cuando se cumplen aproximadamente 40 años del momento en que la salsa irrumpió con fuerza en España de la mano de Juan Luis Guerra, este puertorriqueño ha logrado que una nueva hornada de jóvenes vibre con la excusa de la música urbana de raíces caribeñas, de sus metales, sus timbales y sus maracas.

En ese primer tramo, en el que interpreta La mudanza, Callaíta o Weltita, entre otros temas, resulta especialmente aplaudida su interpretación de Baile inolvidable. Para el recuerdo queda la imagen de la gran pantalla, con el artista adelantado y respaldado por una quincena de músicos que irrumpen con todo su arsenal tropical, al que dan continuidad con otro éxito reciente, Nuevayol, y decenas de bailarines en la pista.

“Este show se trata de disfrutar las cosas pequeñas de la vida, como cantar, bailar, sudar, reír y pasarlo bien. Ustedes son los únicos y únicas con el poder de convertir esto en un día mágico que no olvidemos nunca. ¡Madrid, canta y ama sin miedo!”, ha resumido.

Las actrices Ana de Armas y Ester Expósito, miembros de la banda Rawayana y los futbolistas Isi Palazón y Sergio Camello, del humilde pero digno de una proeza continental Rayo Vallecano, lo aguardaban para entonces en la ya icónica “casita”, el escenario alternativo que, a decir verdad, es el auténtico escenario de esta gira.

@danfrabian Primer concierto en Madrid. Salida de @Bad Bunny en la Casita #PR #DTMF // @Ester en la casa #badbunnyfans #concierto #metropolitano ♬ sonido original – Danny Maza

Es allí donde el perreo gobierna y suenan temas como Si veo a tu mamá, Bichiyal, Safaera o Tití me preguntó, otra apoteosis de este espectáculo. También es allí donde se produce ese momento especial en el que Bad Bunny interpreta una canción exclusiva que no volverá a sonar en la gira. La de esta noche fue Adivino, con su compatriota Myke Towers como invitado.

@andreiflu

Canciön exclusiva en Madrid 🌟 Adivino de Bad Bunny y Myke Towers

♬ sonido original – andreiflu 🌸

RTVE destacó que el artista estuvo saludando y dando abrazos a las primeras filas durante quince minutos. Subió a algunos a La Casita para seguir dándose abrazos muy sentidos.

También es allí donde otra banda de su país, Los Pleneros de la Cresta, encargada de dar vida a Ábreme paso, habla de esas “voces silenciadas que hoy, gracias a ustedes, están siendo escuchadas”.

Asimismo, es el lugar donde dedica muchos minutos a sus seguidores, un segmento un tanto anticlimático de no ser por la aparición de un joven seguidor desconsolado, a quien termina abrazando y que es uno de los elegidos para lanzar su tradicional grito de guerra: “¡Acho, PR es otra cosa!”.

De hecho, los numerosos momentos de corte constituyen la única nota negativa de este concierto, junto con el habitual sonido enfangado del estadio Metropolitano, que hizo aún más difícil descifrar el fraseo, de por sí cerrado, de Bad Bunny. No así para sus fieles, que corearon cada letra con la claridad y vehemencia con que otros recitan la Biblia.

El escenario principal retoma el pulso para el último tramo, en el que suenan cortes como Ojitos lindos, La canción, que grabó junto a J Balvin, o, sobre todo, Dákiti. También es el espacio de El apagón, DtMF y EoO, en un final que lleva a algunos a afirmar que este podría ser el mejor concierto que se ha visto en el Metropolitano.

ESCRITO POR:

Ingrid Reyes

Periodista de Prensa Libre especializada en periodismo de bienestar y cultura, con 18 años de experiencia. Premio Periodista Cultural 2023 por el Seminario de Cultura Mexicana y premio ESET región centroamericana al Periodismo en Seguridad Informática 2021.