Editorial
Alcalde mazateco aún puede revertir error
Xochi nació para brindar una alternativa de paso que nadie está obligado a usar, pero sin duda se convertirá en una solución formidable para miles de conductores.
A pocos días de que se inaugure y entre en operación el esperado proyecto vial Xochi Corredor de las Flores, el alcalde de Mazatenango, Carlos Villagrán, ordenó sin previo aviso la suspensión de la obra, que ha llevado años de planificación y desarrollo, así como una inversión privada superior a los US$200 millones, y ya ha generado empleos, pero sobre todo muchas expectativas positivas para el turismo y el comercio en el suroccidente del país.
El trascendental proyecto recibió licencia municipal en 2023 y le fue renovada en 2025; es decir, ya en la actual administración. Al solicitarse una extensión en febrero último para finalizar la construcción, la alcaldía no respondió. Eso sí, se hicieron supuestas inspecciones —en terreno privado— sin antes avisar e incluso con presencia de personal armado. También hubo extrañas citaciones en la comuna, con exigencia de requisitos adicionales que no figuran en ley. El 4 de junio último se produjo un bloqueo edil en el ingreso a la ruta. Se colocaron rótulos de manta vinílica que decían: “Obra cancelada”.
Según la empresa desarrolladora, no hubo notificaciones ni señalamientos formales que anticiparan la acción, avalada por un juez municipal. Resulta muy sospechoso que, justo cuando esta autopista se encuentra a punto de iniciar operaciones, la comuna anuncie la divulgación de supuestas deficiencias en la construcción, así como deja entrever la intención de injerir en el precio de un servicio privado. El alcalde bien pudo presentar algunas observaciones de forma proactiva e institucional; sin embargo, la intención no parece ser de colaboración, sino de abierto sabotaje al desarrollo. Cabe señalar que al revisar los historiales del entorno político del jefe edil se encuentran nexos con partidos políticos que en el pasado han sido vinculados al crimen organizado.
La supuesta objeción en nombre de la “seguridad” se enfrenta a una certeza irrefutable: los propios desarrolladores están centrados en brindar una ruta segura, por estándares internacionales de inversión y porque de ello depende la confianza de los usuarios. Paradójicamente, ¿de qué seguridad vial puede hablar el alcalde de un municipio cuyos accesos al casco urbano son de altísimo riesgo y con frecuentes accidentes, pero que ha sido incapaz de agilizar la construcción de un paso a desnivel cuyos recursos ya están aprobados en el Ejecutivo desde 2024? Mejor debería ocuparse de lo que sí le compete.
Las malas gestiones municipales, incluyendo las de Mazatenango, han creado los infernales cuellos de botella en la ruta CA2 Occidente: un verdadero suplicio para quienes se dirigen hacia el polo turístico de Retalhuleu y a la frontera con México. Fue ante esa dificultad que nació el proyecto Xochi: para brindar una alternativa de paso que nadie está obligado a usar, pero , sin duda se convertirá en una solución formidable para miles de conductores. Cabe observar los resultados de rutas privadas desarrolladas en el departamento de Guatemala, cuyo costo de peaje resulta competitivo si se compara con la pérdida de tiempo y combustible en atolladeros de vías públicas. Pagar el precio del peaje queda a discreción del usuario y sujeto a la dinámica del mercado, mas no a la voluntad de un burócrata.
Quizá el alcalde Villagrán busque notoriedad pública y la está logrando, pero negativa. Si acaso está siendo arrastrado a esta necedad por mala asesoría, está a tiempo de enmendar el error. Porque no se trata solo de un proyecto, sino de un pésimo mensaje a la inversión privada para el desarrollo. Un jefe edil sensato debe dar soluciones a los problemas, no ponerles problemas a las soluciones.