Tecnología

¿Cómo se comunicará Quetzal-2, el segundo satélite guatemalteco, con Tierra?

El segundo satélite guatemalteco, Quetzal-2, mantendrá comunicación constante con la Tierra para enviar sus datos y recibir instrucciones.

¿Cómo se comunicará Quetzal-2, el segundo satélite guatemalteco, con Tierra?

Estudiantes en el Centro de Operaciones Satelitales de la Universidad del Valle de Guatemala, donde se recibirán y transmitirán datos a Quetzal-2. (Foto Prensa Libre, cortesía de UVG)

Cuando pensamos en un satélite, es fácil imaginarlo flotando alrededor de la Tierra, moviéndose a alta velocidad. Pero mientras viaja por el espacio, genera datos como fotografías o realiza algún movimiento con sus componentes. Toda esta información es capturada y constituye el objetivo de su misión. Pero, ¿cómo se logra esa conexión con la Tierra?

El teléfono celular utiliza antenas para conectarse a internet. Dependiendo de su ubicación, logra establecer contacto con la antena más cercana y recibir o transmitir llamadas o mensajes. Quetzal 2, el segundo satélite guatemalteco, que se desarrolla en la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), orbitará la Tierra a una altura aproximada de entre 500 y 600 km.

Aunque esa distancia pueda parecer corta, comparada con otros objetos del espacio, representa un reto importante, pues la señal debe recorrer cientos de kilómetros y llegar con la suficiente calidad para que pueda interpretarse correctamente.

Cada vez que el satélite pase sobre Guatemala, este transmitirá paquetes de datos con información sobre su estado, el funcionamiento de sus sistemas y los resultados de su misión. De la misma manera, desde la Tierra será posible enviarle instrucciones para controlar determinadas funciones, cuando sea necesario.

Estación en tierra

Para operar oficialmente la misión, en UVG se encuentra el Centro de Operaciones Satelitales del Laboratorio Aeroespacial, en el que funcionan componentes para recepción y transmisión de datos, entre ellos, una antena dirigible instalada en el techo del Centro de Innovación y Tecnología (CIT). Debido a que el satélite viaja a gran velocidad alrededor de la Tierra, nunca permanece en un mismo lugar del cielo. Por ello, la antena debe moverse continuamente para seguir su trayectoria y mantener la comunicación, mientras Quetzal-2 se encuentra dentro de su alcance.

Una computadora calcula en todo momento la posición del satélite y orienta automáticamente la antena para mantener el enlace. Aunque el proceso ocurre en segundos, detrás de él existe una coordinación constante entre el satélite, la antena y los sistemas informáticos del mencionado centro de Operaciones.

Señal de radio

Cuando la antena recibe la señal enviada desde el espacio, esta es procesada por diferentes equipos, hasta convertirse en información que una computadora puede interpretar.

Lo que comenzó como una simple onda de radio se termina transformando en datos que los investigadores pueden visualizar en una pantalla: el estado de la batería, el funcionamiento de los diferentes sistemas y la información generada durante la misión, que permiten monitorear el estado del satélite y validar con los valores esperados.

El proceso también funciona en ambas vías. Cuando los ingenieros necesitan enviar una instrucción a Quetzal-2, una nueva señal de radio viaja desde el Centro de Operaciones hasta el satélite para indicarle qué acción realizar.

En otras palabras, el Centro de Operaciones Satelitales funciona como el puente de comunicación entre Guatemala y Quetzal-2, permitiendo conocer en tiempo real el estado de la misión y mantener el control del satélite durante toda su vida útil.

Participarán escuelas

Aunque el Centro de Operaciones Satelitales será la estación oficial de la misión, no será el único lugar desde donde podrá recibirse la señal de Quetzal-2.

Como un aporte didáctico del proyecto, centros educativos podrán instalar antenas, desarrolladas para recibir los paquetes de datos transmitidos por el satélite.

Esto permitirá que estudiantes y docentes observen cómo una señal enviada desde cientos de kilómetros de altura se convierte en información real proveniente del espacio. Más allá de seguir una misión espacial, podrán aprender sobre comunicaciones, electrónica, programación, física y ciencia de datos, al utilizar información generada por un satélite guatemalteco.

Así, Quetzal-2 no solo fortalecerá las capacidades espaciales del país, sino que también acercará la ciencia y la tecnología a las nuevas generaciones, logrando que la vida de nuestro segundo satélite no sea solitaria y convierta el espacio en un aula para Guatemala.

*Por Santiago Solórzano, docente y miembro del Laboratorio Aeroespacial de la Universidad del Valle de Guatemala, satelite@uvg.edu.gt

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.

ARCHIVADO EN: