Infraestructura
Las cinco rutas con mayor riesgo de accidentes en Guatemala y la hoja de ruta para bajar las incidencias
La CA-01 Occidente y la CA-09 Sur encabezan los corredores con mayor incidencia reportada, según datos presentados por Automóvil Club Guatemala y la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), con el apoyo de AmCham Guatemala.
El encuentro en donde se abordó la incidencia vial en Guatemala, contó con la participación de integrantes de los sectores público y privado. (Foto Prensa Libre: César Miranda/Fundesa)
La CA-01 Occidente y la CA-09 Sur encabezan los corredores con mayor incidencia vial reportada. Mientras los hechos de tránsito mantienen una tendencia al alza, según un estudio sobre seguridad vial, que sitúa al país en una etapa "emergente" de madurez institucional.
La incidencia de hechos de tránsito en la red vial de Guatemala no se distribuye de manera uniforme. Cinco corredores concentran el 79% de la incidencia reportada, refieren los datos presentados, que fueron presentados durante el encuentro sobre los resultados preliminares del Estudio Situacional de Seguridad Vial 2026, organizado por Fundesa, AmCham Guatemala y Automóvil Club Guatemala.
La CA-01 Occidente encabeza la lista con el 20% de la incidencia reportada, seguida por la CA-09 Sur, con 19%; la CA-02 Occidente, con 17%; la CA-09 Norte, con 15%; y la CA-01 Oriente con un 8%.
Estos datos, permiten identificar los corredores en los que se concentra la mayor cantidad de registros y plantean la posibilidad de focalizar las acciones de prevención, fiscalización, infraestructura y respuesta ante emergencias. La propuesta señala que el corredor puede convertirse en la unidad sobre la cual se coordinen estas intervenciones y se concentren los recursos.

Accidentes y víctimas aumentaron en el 2025
Carmen Salguero, coordinadora del Área de Salud de Fundesa, explicó que durante el 2025 se registraron 8 mil 881 hechos de tránsito, 9 mil 599 personas lesionadas y 2 mil 432 fallecidas, para un total de 12 mil 031 víctimas.
Los principales indicadores aumentaron respecto del 2024 y, según la serie presentada para el período 2015-2025, el año pasado se registró la cifra más alta de hechos de tránsito de los años analizados.
Los datos correspondientes al 2025 muestran que la mayor concentración de conductores involucrados se encuentra entre los 20 y 34 años, con el punto más alto en el grupo de 20 a 24 años. Asimismo, la mayor cantidad de años de vida potencialmente perdidos se concentra entre los 20 y 29 años.

Guatemala obtiene 1.58 sobre 5 en madurez de seguridad vial
Los resultados preliminares del estudio, presentados por Ricardo Gaviria muestran debilidades en la capacidad institucional del país para convertir normas, acciones e información disponible en resultados de seguridad vial.
El estudio recoge las valoraciones de 58 especialistas pertenecientes a más de 25 instituciones y analiza la seguridad vial como un sistema, tomando en cuenta no solamente la existencia de normas, sino su implementación y la medición de los resultados obtenidos.
Guatemala obtuvo una calificación general de 1.58 sobre 5 en madurez del sistema de seguridad vial, resultado que la sitúa en una etapa denominada “emergente”.
El resultado no significa que el país carezca de instituciones, normas o recursos dedicados a la seguridad vial. Gaviria explicó durante su presentación que el análisis pretende establecer hasta qué punto esos elementos trabajan de manera coordinada y producen resultados sostenibles.
Entre los componentes analizados, el relacionado con los datos obtuvo una calificación de 1.77 sobre 5, superior a la evaluación general del sistema, aunque todavía dentro de la categoría emergente.
Esto plantea que Guatemala dispone de información que permite identificar dónde se concentra una parte importante de la incidencia vial, pero todavía enfrenta dificultades para convertir esos datos en decisiones y evaluar posteriormente sus resultados.
De cada 100 normas existentes, 20 se aplican
Otro de los hallazgos compartidos por Gaviria se relaciona con la diferencia entre contar con una norma, aplicarla y medir si realmente produce los resultados esperados.
Según los resultados preliminares, aproximadamente 80% de las normas existentes se aplican, lo que significa que 20 de cada 100 no llegan a implementarse.
Además, el análisis encontró una caída cercana al 30% entre aquello que existe en las normas y aquello cuyos resultados efectivamente se miden.
El planteamiento introduce una diferencia importante: aprobar una norma no necesariamente significa que esta se traduzca en protección para los usuarios de las carreteras. Para determinarlo, también se requiere conocer si fue implementada y, posteriormente, medir sus resultados.
Gaviria explicó que esta brecha permite identificar si el problema requiere crear una nueva regulación o si, por el contrario, la norma ya existe y el desafío consiste en aplicarla o evaluar su efectividad.
“El índice de conversión normativa es qué tanto las normas que hoy en día Guatemala tiene realmente son aplicables [...] el 80% de las normas que existen sí se aplican, eso nos deja 20 de cada 100 normas existentes que no se aplican".
Hoja de ruta para el 2026-2027
La hoja de ruta planteada para el 2026-2027 propone convertir los diagnósticos en acciones focalizadas.
El primer paso consiste en definir corredores, municipios y puntos urbanos prioritarios. Posteriormente, se plantea identificar los usuarios, edades, horarios y tipos de siniestros que presentan mayor riesgo. Luego, se propone diseñar paquetes específicos de intervención que puedan contar con financiamiento.
La propuesta también establece que las intervenciones deberán medirse mediante indicadores como fallecidos, lesionados graves, años de vida potencialmente perdidos y capacidad de respuesta después de un siniestro.
Finalmente, los resultados deberían publicarse a los 12 y 24 meses, de manera que las intervenciones puedan modificarse cuando la evidencia muestre que no están produciendo los resultados esperados.
La información disponible permite identificar dónde se concentra buena parte del problema: cinco corredores reúnen el 79% de la incidencia vial reportada. El siguiente desafío es determinar qué medidas se aplicarán en esos puntos y, especialmente, comprobar si logran reducir las muertes y lesiones.
Guatemala ya cuenta con datos para identificar dónde intervenir; el estudio de madurez plantea ahora si existe la capacidad institucional para convertir esa información en resultados.

