Rubén Mejía es uno de los tres concejales electos en la capital por el Partido Patriota, y a 53 días de gestión critica la forma en que el alcalde Álvaro Arzú impone su criterio y se resiste a conocer el manejo de problemas de fondo de la ciudad.
¿Cómo se califican los primeros días de gestión en el Concejo?
Difíciles. El alcalde había estado acostumbrado a que no se le cuestionara nada ni se le pidieran cuentas de su gestión, porque tenía mayoría en el Concejo. Eso había motivado a que se sintiera dueño de la ciudad, pero ahora cambió.
¿Qué cambió?
Ganó con la votación más baja de su historia. Apenas un 35 por ciento de los vecinos lo eligió y que no tenga una mayoría absoluta en las decisiones del Concejo es lo que, al parecer, le incomoda.
¿Cómo son las sesiones del Concejo?
Incómodas, donde se ha tratado de minimizar la importancia del Concejo cuando somos la autoridad máxima del municipio.
No hemos tenido la oportunidad de discutir los temas que realmente interesan al ciudadano, porque no se nos da la potestad que se requiere.
¿Se puede trabajar en ese ambiente?
Queremos ser una oposición que fiscalice y lo hemos tratado de hacer desde el primer día, pero trabajar con el alcalde Arzú y hacer que escuche las propuestas de la oposición es imposible.
¿Falta transparencia en esa administración?
Siempre ha existido opacidad en la forma de manejar los fondos. Los fideicomisos son un secreto y nadie sabe a quién se le paga ni cuánto. Genera incomodidad cuando alguien llega y le pide cuentas al alcalde.
¿Qué respuesta les dan?
Es un enojo permanente, exabruptos constantes y sin razón, porque lo que pedimos es cuentas de los bienes públicos, no de la vida privada del alcalde.
¿Seguirá insistiendo?
Por supuesto. El jefe edil debe detallar los ingresos y gastos, y utilizaremos los recursos legales de ser necesario.
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“No es cierto que exista un complot”
El concejal quinto de la comuna capitalina, Rodolfo Neutze, denuncia la imposibilidad de fiscalizar los tres fideicomisos municipales, pero afirma que el trabajo se limita a aprobar exoneración de multas y otros trámites.
¿Por qué el interés por los fideicomisos?
El presupuesto de la municipalidad es millonario y se necesita saber dónde se invierte. No hay que estar escondiendo las cosas porque la transparencia es el mejor escudo para la gestión.
¿Por qué la resistencia a rendir cuentas?
Porque el alcalde no estaba acostumbrado a compartir el poder y ahora que no tiene mayoría absoluta se le exige que cumpla con lo que ofreció en campaña.
¿Aún no llegan a acuerdos?
El problema puede ser que los concejales de su partido no tienen permitido opinar, y es triste porque cada uno tiene una responsabilidad con los vecinos que confiaron en nosotros.
Otros concejales piden transparencia. ¿Hay algún acuerdo?
No es cierto que exista un complot o acuerdos con nadie. Simplemente coincidimos en la necesidad de transparentar los gastos.
¿Podría mejorar esta condición?
Arzú tiene que hacerlo porque al final del año, cuando tenga que aprobar el presupuesto, necesita de nuestro voto y tendrá que negociar.
¿Cómo es el manejo de la información institucional de la comuna?
Desconozco quién administra la página de internet, incluso hasta hace dos semanas no se habían actualizado los nombres del actual concejo y no tenemos ninguna decisión en sus publicaciones.
¿Entonces el Concejo no comparte los ataques a la Prensa?
Él —Arzú— tiene un pleito personal con la Prensa escrita, y ese es el problema, y el más perjudicado es el vecino porque nos enfrascamos en una discusión innecesaria. Él sabe negociar y tiene las habilidades, y espero que sepa ceder y podamos agarrar un buen ritmo de trabajo.