La legalidad y legitimidad del sistema democrático, la pérdida progresiva de prestigio de la política, el divorcio entre ente los ciudadanos y la política, pérdida de confianza a las instituciones afecta la legitimidad de la democracia. La democracia no se reduce al mero ejercicio electoral, de allí la importancia de fortalecer no solo el derecho electoral, garantizar las condiciones para acceder al poder político y el ejercicio del poder para administrar la cuestión pública y generar el bienestar común.
El sistema político democrático en Guatemala requiere de instituciones sólidas que tengan la capacidad de canalizar las demandas de los diferentes sectores que conforman la sociedad. Sin embargo, ante la debilidad de instancias de representación, principalmente los partidos políticos, por la falta de incidencia en políticas públicas que permitan canalizar las necesidades y por ende realizar una efectiva redistribución social, constituyen instancias que se han reducido a satisfacer sus necesidades personales y particulares.