Magalí Rey Rosa

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NOTAS DE Magalí Rey Rosa

Hace unas semanas hice eco de una denuncia de la organización Utz Che' sobre la vergonzosa discrecionalidad que se recetó el Inab para poder "decidir la finalización anticipada" de incentivos forestales para la protección de bosques, asignados a grupos comunitarios; y así disponer de fondos para aprobar proyectos que favorecen a empresas, municipalidades y organizaciones ambientalistas. (PL 12-12-14). Esta semana recibí información (igual de perturbadora)  sobre lo que está pasando gracias a esa falta de honorabilidad de parte de la institución que administra los fondos estatales para cuidar los bosques. En palabras de un experto en manejo de bienes naturales (a quien considero un profesional íntegro y con conocimiento sobre cómo funciona el sector forestal), después de una plática que él sostuvo con el más aguerrido protector de la Sierra de las Minas: "La idea de los incentivos forestales era frenar y revertir la destrucción acelerada de los ecosistemas naturales.
Hace unas semanas hice eco de una denuncia de la organización Utz Che’ sobre la vergonzosa discrecionalidad que se recetó el Inab para poder “decidir la finalización anticipada” de incentivos forestales para la protección de bosques, asignados a grupos comunitarios; y así disponer de fondos para aprobar proyectos que favorecen a empresas, municipalidades y organizaciones ambientalistas. (PL 12-12-14). Esta semana recibí información (igual de perturbadora) sobre lo que está pasando gracias a esa falta de honorabilidad de parte de la institución que administra los fondos estatales para cuidar los bosques. En palabras de un experto en manejo de bienes naturales (a quien considero un profesional íntegro y con conocimiento sobre cómo funciona el sector forestal), después de una plática que él sostuvo con el más aguerrido protector de la Sierra de las Minas: “La idea de los incentivos forestales era frenar y revertir la destrucción acelerada de los ecosistemas naturales.
¿Recuerdan la Resistencia Pacífica de La Puya? Allá donde las fuerzas combinadas del Estado de Guatemala le tiraron gases lacrimógenos y golpearon salvajemente a la población indefensa que pretendía detener el inicio de la explotación de oro y plata en su vecindad. Talvez recuerden que los empleados de la compañía minera acusaron a nueve ciudadanos (entre ellos Yolanda Oquelí, la lideresa de la resistencia que lleva una bala alojada cerca de su columna vertebral) de haberles causado lesiones, de detención ilegal, de amenazas y coacción. El tema de las lesiones fue desestimado inmediatamente, por ser evidentemente falso. A Yolanda le retiraron la acusación, talvez porque se dieron cuenta de que era excesivamente ridícula. El año pasado sentenciaron a tres  de los acusados, los cuales fueron encontrados culpables.
El gobierno del señor Pérez nos  tiene "preocupados", por su absoluta falta de comprensión sobre la crisis ecológica. Como si fuera consigna, impulsa agresivamente proyectos que conllevan destrucción ambiental y contaminación. Producción de energía a base de carbón, negocios petroleros, oleoductos, gasoductos, minería metálica, palma africana... No importa que sean tiempos de cambio climático y vulnerabilidad ambiental extrema para una sociedad empobrecida y dependiente. A los patriotas "les llega"  todo lo que pueden aprovechar; pues el costo -aunque sea demasiado alto- lo pagan otros. De proteger, de cuidar, de guardar para las generaciones futuras estos señores no entienden nada. Las instituciones supuestamente diseñadas para cuidar de nuestro patrimonio natural parecen estar ahora al servicio de esos funcionarios del pepe.
Detener la destrucción de la riqueza natural y frenar el desequilibrio ecológico global, para revertir y controlar la crisis ecológica que ya afecta a todas las criaturas del planeta, requeriría de un esfuerzo coordinado por parte de la especie humana, la responsable de la extinción de millones de especies vegetales y animales, así como de la contaminación de aguas, suelos y aires con químicos tóxicos, en todo el planeta. Esos postulados de respeto ecológico tendrían que ser requisitos sine qua non para cualquier acción que se emprenda, de hoy en adelante, en nuestro planeta común. Eso sería posible si hubiera una mínima comprensión sobre la importancia del estado del lugar en que vivimos, de la profunda relación entre calidad ambiental y la calidad de vida de la gente; y, si quienes tienen poder económico y político entendieran lo que vale el equilibrio ecológico; y lo lógico sería meter freno a la destrucción de nuestra riqueza natural.
En medio de los terribles pro- blemas que enfrenta Guatemala, como la corrupción gubernamental, el desmantelamiento del sistema de justicia, la toma de importantes instituciones por parte de los poderes paralelos y la violencia que tiene de rodillas a nuestro país, el tema ambiental siempre queda rezagado, como si no fuera importante. Trágico, porque es más importante que el crecimiento de la economía y de las exportaciones, por ejemplo. Para la vida de quienes la poblamos; digo, ¿no? El informe anual del señor Pérez —cuyo delirante optimismo resulta un insulto para la mayoría de la población que apenas sobrevive en Guatemala- demostró que el presidente confunde conceptos como "maternidad" con "mortandad".  Tal vez es por eso...
Este es el último artículo Siem- preverde del 2014, un año malo para la naturaleza de Guatemala. Al gobierno pepe le importa un comino el bienestar de las demás criaturas, mientras sus dirigentes puedan seguir desplumando la gallina de los huevos de oro. Lo triste es que, igual que en otros expolios al pueblo de Guatemala, los ciudadanos nos quedamos alelados, viendo cómo nos roban el futuro.
Llegaron las fiestas y aquí no le  van a poner atención al tema ambiental, porque nunca se lo han puesto. A la mayoría le seguirá preocupando la inseguridad, y sentirá impotencia porque no tenemos a dónde recurrir para combatir la injusticia. Mucha gente sentirá indignación ante la corrupción descarada del 99 por ciento de quienes participan en política nacional. Y eso será todo, porque ya empezaron los convivios y nadie quiere seguir ahogándose solo en su angustia. Por eso, la Cumbre Internacional sobre Cambio Climático que se celebró esta semana en Perú pasó totalmente desapercibida, como si no tuviera nada que ver con nosotros. Quienes ya nos volvimos escépticos a punta de pura realidad, sabíamos que no se puede esperar sensibilidad, integridad o cordura de parte de los líderes del planeta, ni de quienes los financian.
Los medios de comunicación guatemaltecos decidieron no compartir con el pueblo de Guatemala que las instituciones gubernamentales ad hoc  comprobaron científicamente que dos minas —Marlin y El Escobal, ambas de Goldcorp, la transnacional "socialmente responsable" (...y se oyen las carcajadas)— contaminaron aguas guatemaltecas. ¿Por qué los medios de comunicación no publicaron nada, después de asistir a la conferencia de prensa donde Calas y Plurijur les facilitaron toda la información? ¿Qué pasó? Los vecinos de la mina El Escobal,  preocupados por la posible contaminación de sus aguas, pusieron una denuncia en el Ministerio Público, apenas empezó la construcción de las instalaciones industriales.
Hay quien afirma que me opongo a  la minería metálica porque hago un "súper negocio" con ello. Que impido "millones de fuentes de trabajo, de oportunidades dignas de crear una demanda de trabajos bien remunerados, administrativos, técnicos y otra (mano de obra especializada)". Lo reto a que lo pruebe. Tengo más de 10 años de exponer los argumentos por los que considero que la minería metálica es una pésima opción para Guatemala. El vehemente rechazo de más del 90% del pueblo guatemalteco- según estudios, encuestas de medios, más de 60 consultas a vecinos realizadas en los lugares susceptibles a ser minados y todos los frentes de resistencia pacífica a la minería metálica- ameritaría, como mínimo, respeto de parte de nuestros gobernantes.